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martes, 30 de noviembre de 2010

FIESTAS PATRONALES SAN ANDRES APOSTOL

MISA SOLEMNE  A LAS  10:00 

Hoy es la fiesta de nuestro Patro San Andres Apostol uno de los doce apóstoles.Hermano del apóstol San Pedro. Ambos eran galileos y pescadores. A Andrés le correspondió en distintas ocasiones la excepcional misión de ser apóstol de apóstoles como en el caso de su mismo hermano.

"Andrés es el primer llamado por Jesús, que pasa a otras la llamada. El es el prototipo del discípulo que ha aprendido a escuchar para oír y a mirar para ver. Es el que ha esperado y ha encontrado al Esperado por los pueblos. Es el creyente que vive atento a la humanidad y a la divinidad. El puente entre el hambre y los panes. El mediador entre los paganos y el Hijo de Dios. El modelo del verdadero discípulo de un rey que perdona el pecado del mundo".

«Os haré pescadores de hombres»

Hoy es la fiesta de san Andrés apóstol, una fiesta celebrada de manera solemne entre los cristianos de Oriente. Fue uno de los dos primeros jóvenes que conocieron a Jesús a la orilla del río Jordán y que tuvieron una larga conversación con Él. Enseguida buscó a su hermano Pedro, diciéndole «Hemos encontrado al Mesías» y lo llevó a Jesús (Jn 2,41). Poco tiempo después, Jesús llamó a estos dos hermanos pescadores amigos suyos, tal como leemos en el Evangelio de hoy: «Venid conmigo y os haré pescadores de hombres» (Mt 4,19). En el mismo pueblo había otra pareja de hermanos, Santiago y Juan, compañeros y amigos de los primeros, y pescadores como ellos. Jesús los llamó también a seguirlo. Es maravilloso leer que ellos lo dejaron todo y le siguieron “al instante”, palabras que se repiten en ambos casos. A Jesús no se le ha de decir: “después”, “más adelante”, “ahora tengo demasiado trabajo”...

También a cada uno de nosotros —a todos los cristianos— Jesús nos pide cada día que pongamos a su servicio todo lo que somos y tenemos —esto significa dejarlo todo, no tener nada como propio— para que, viviendo con Él las tareas de nuestro trabajo profesional y de nuestra familia, seamos “pescadores de hombres”. ¿Qué quiere decir “pescadores de hombres”? Una bonita respuesta puede ser un comentario de san Juan Crisóstomo. Este Padre y Doctor de la Iglesia dice que Andrés no sabía explicarle bien a su hermano Pedro quién era Jesús y, por esto, «lo llevó a la misma fuente de la luz», que es Jesucristo. “Pescar hombres” quiere decir ayudar a quienes nos rodean en la familia y en el trabajo a que encuentren a Cristo que es la única luz para nuestro camino.
San Andrés y el ecumenismo
Su festividad litúrgica es muy celebrada y muy solemne en las Iglesias Orientales, tanto las que permanecen unidas a la Iglesia Católica como, sobre todo, en las Iglesias de la ortodoxia, que le denominan "el primer llamado entre los apóstoles".
De ahí, por tanto, que su fiesta litúrgica tenga muchas connotaciones ecuménicas. Tradicionalmente, la Iglesia Católica envía una delegación al Patriarcado Ecuménico de Constantinopla para conmemorar esta festividad. El Patriarcado de Constantinopla envía su delegación a Roma con motivo de la solemnidad de San Pedro.
San Andrés, después quizás de predicar a los escitas en la zona del Mar Negro y en Tracia, padeció probablemente el martirio en Patrás, en la región de Acaya. Sus reliquias y su culto se difundieron desde Constantinopla hasta las Islas Británicas, donde será reconocido como patrono de Escocia. Desde el siglo VIII recibe un extraordinario culto en Bizancio.
Tras la toma de Constantinopla en el año 1453, también Patrás cayó en manos de los turcos. Las reliquias del santo -su cabeza- fueron guardadas en Corfú. El 11 de abril de 1460 llegó a Roma, donde fue acogida primeramente en la Iglesia de Santa María del Pópolo. Dos días más tarde el Papa Pío II la trasladó en solemne y multitudinaria procesión a la Basílica de San Pedro con la promesa de devolverla a su sede original en cuanto fuera posible.
Pero hubieron de pasar cinco siglos hasta que, por decisión personal del Papa Pablo VII y como inequívoco gesto ecuménico, en pleno Concilio Vaticano II, el 26 de septiembre de 1964 fue trasladada a Patrás, acompañada de una delegación pontificia presidida por el Cardenal Agustín Bea, gran apóstol del ecumenismo.

viernes, 26 de noviembre de 2010

ADVIENTO DOMINGO 1º – CICLO A

DOMINGO 1º – CICLO A



« ¡Estén prevenidos, la salvación está cerca!»


PRIMERA LECTURA
Lectura del libro del profeta Isaías 2, 1-5
Palabra que Isaías, hijo de Amós, recibió en una visión, acerca de Judá y de Jerusalén:
Sucederá al fin de los tiempos que la montaña de la Casa del Señor será afianzada sobre la cumbre de las montañas y se elevará por encima de las colinas. Todas las naciones afluirán hacia ella y acudirán pueblos numerosos, que dirán:
«Vengan, subamos a la montaña del Señor, a la Casa del Dios de Jacob! El nos instruirá en sus caminos y caminaremos por sus sendas. Porque de Sión saldrá la Ley, y de Jerusalén, la palabra del Señor.
El será juez entre las naciones y árbitro de pueblos numerosos. Con sus espadas forjarán arados y podaderas con sus lanzas. No levantará la espada una nación contra otra ni se adiestrarán más para la guerra. Ven, casa de Jacob, y caminemos a la luz del Señor!


Palabra de Dios.


SALMO Sal 121, 1-2. 4-5. 6-7. 8.9 (R.: cf. 1)


R. Vamos con alegría a la Casa del Señor.


Qué alegría cuando me dijeron:
«Vamos a la Casa del Señor»!
Nuestros pies ya están pisando
tus umbrales, Jerusalén.
Allí suben las tribus,
las tribus del Señor
-según es norma en Israel-
para celebrar el nombre del Señor.
Porque allí está el trono de la justicia,
el trono de la casa de David.


Auguren la paz a Jerusalén:
«vivan seguros los que te aman!
haya paz en tus muros
y seguridad en tus palacios!»


Por amor a mis hermanos y amigos,
diré: «La paz esté contigo.»
Por amor a la Casa del Señor, nuestro Dios,
buscaré tu felicidad. R.


SEGUNDA LECTURA Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma 13, 11-14a


Ustedes saben en qué tiempo vivimos y que ya es hora de despertarse, porque la salvación está ahora más cerca de nosotros que cuando abrazamos la fe. La noche está muy avanzada y se acerca el día. Abandonemos las obras propias de la noche y vistámonos con la armadura de la luz. Como en pleno día, procedamos dignamente: basta de excesos en la comida y en la bebida, basta de lujuria y libertinaje, no más peleas ni envidias. Por el contrario, revístanse del Señor Jesucristo.


Palabra de Dios.
EVANGELIO


Lectura del santo Evangelio según san Mateo 24, 37-44
En aquel tiempo Jesús dijo a sus discípulos:


Cuando venga el Hijo del hombre, sucederá como en tiempos de Noé. En los días que precedieron al diluvio, la gente comía, bebía y se


casaba, hasta que Noé entró en el arca; y no sospechaban nada, hasta que llegó el diluvio y los arrastró a todos. Lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre. De dos hombres que estén en el campo, uno será llevado y el otro dejado. De dos mujeres que estén moliendo, una será llevada y la otra dejada.


Estén prevenidos, porque ustedes no saben qué día vendrá su Señor.


Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora de la noche va a llegar el ladrón, velaría y no dejaría perforar las paredes de su casa. Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre vendrá a la hora menos pensada.
Palabra del Señor.


Para reflexionar


Si escuchamos con atención las voces que nos van llegando a cada instante, podemos reconocer a grandes rasgos, dos grupos que, aunque son distintos, encajan perfectamente.


Por un lado aparecen las voces que nos vienen a través de los medios de comunicación social y que, intentando mostrarnos la realidad, machacan constantemente con el lado oscuro de la existencia del hombre y del mundo. Los informativos, los periódicos y los programas de actualidad se han convertido en profetas de calamidades. De 100 informaciones podemos decir generosamente que hay un tres por ciento de buenas y alentadoras noticias. "Lo bueno no existe".


Esto va creando un clima de perpejlidad, de miedo, de hastío en el cual lo mejor es no pensar, evadirse o… hacerle caso al otro grupo de voces que a través de la publicidad y la propaganda nos hacen promesas de la felicidad con un costo relativamente bajo. Si tenemos en cuenta que la verdadera felicidad no tiene precio; ésta se alcanza al costo de una gaseosa, de una tintura de pelo o de un yogurt que ayuda al tránsito lento entre otras cosas.


Sería absurdo negar que la realidad está llena de luces y de sombras. Un aspecto muy típico de nuestra posmodernidad es el desencanto. Estamos de vuelta de muchas grandes ilusiones y lo que se nos presenta nos invita a tener miedo al futuro, que se muestra como incierto y con frecuencia amenazador. Parece como si no hubiera más razones para la esperanza.


Estamos decepcionados de los hombres que ostentando los valores más nobles hacen grandes obras pero pueden llegar a cometer inhumanidades terribles. Estamos decepcionados de las estructuras y de las instituciones porque se han convertido en lugares de ventaja y no de servicio al hombre y a la sociedad.


Si tenemos los pies sobre la tierra, no hay lugar para pensar que todo puede ser distinto. Y a los que creen que las cosas pueden cambiar se los trata de ilusos, de hombres y mujeres que andan en las nubes.


Hacerse ilusiones, y sobre todo, vivir con ideales, aparece como un terrible pecado contra una de las grandes virtudes: el realismo. A menudo las cosas que nos rodean no nos gustan en absoluto, pero no sabemos ni vemos cómo cambiarlas. O nos da pereza. Y al fin y al cabo -nos decimos- dejando pasar el tiempo "uno se acostumbra a todo", "más vale pájaro en mano que cien volando".


Esto lleva a que muchos vivan sin ningún nivel espiritual, sin ningún proyecto de vida que haga que valga la pena vivir. Este modo de entender la vida contrasta con el que nos presentan las lecturas de hoy. Frente al ir viviendo medio dormidos por la anestesia, y medio movidos por simple inercia, el anuncio de un futuro nuevo, de un mundo distinto, se convierte en una fuerza capaz de transformar el presente.


La primera lectura, tomada del profeta Isaías, nos presenta la imagen del monte del Señor, la montaña santa que Dios se eligió en la tierra de Judá, sobre la cual se alza hasta el día de hoy Jerusalén, y se alzaba hasta hace unos 2000 años el templo de los judíos. Isaías vaticina un destino glorioso para Sión, el de convertirse en el centro del mundo y de la historia, de donde fluya sobre el mundo la Palabra y la ley justa y liberadora del Señor. Anuncia además una era de paz universal expresada con las imágenes de las espadas convertidas en arados y las lanzas en podaderas.

San Pablo nos advierte: "la salvación está más cerca que cuando empezamos a creer", y "el día está encima": no es la noche la que nos amenaza, sino el día que va a venir y que sería una pena que no lo aprovecháramos en toda su luz. Lo que se anuncia no es amenaza, sino promesa. Es un don que se nos ofrece, por eso es urgente la llamada a despabilarse.


Este domingo nos recuerda el horizonte último de la historia, que se identifica con la venida del Hijo del Hombre. Ahí se inscribe nuestra vida y se subraya la importancia de lo que está en juego. De aquí la recomendación a velar. El mensaje central del Adviento es que Dios ama a nuestro mundo y ha cumplido sus promesas superando las esperanzas humanas. Jesucristo, con su vida, muerte y resurrección ya ha traído la plenitud de la vida en Dios a los hombres y esto provoca nuestra fidelidad.


Este mensaje lleva a dos actitudes: la esperanza y la vigilancia. La esperanza es desear provocando, desear algo tan apasionadamente que me entrego a la realización de eso que espero.


Dios en Jesucristo es la raíz de la verdadera esperanza humana. Cuando todo se hunde, Él sigue fiel. La esperanza cristiana es segura: Dios siempre hace posible nuestra vida de amor y de paz. No sabemos qué pasará mañana o con qué mundo se encontrarán nuestros hijos, o cómo encararemos problemas terribles e insolubles. Nosotros creemos que Dios sigue siendo fiel; hoy, mañana y siempre. Dios nos ha prometido el Reino como una tarea, una misión, un quehacer apasionante. La esperanza cristiana es la respuesta a la promesa de Dios.


Para que la esperanza se mantenga viva necesitamos estar preparados. La vigilancia es la toma de conciencia, la salida de nosotros mismos, de nuestro egoísmo, para mirar a los demás. La vigilancia no es estar en una espera pasiva pendientes del que va a venir por el horizonte sin atender al que viene y aparece cada día en el centro mismo de nuestro presente. Es estar alerta, despierto y activo en las "obras de la luz".


En el horizonte del adviento, que es el anuncio de la segunda venida para consumar el reino de Dios, se hace imprescindible la vigilancia para interpretar las señales y decidir nuestro camino, nuestro compromiso, lo que podemos y tenemos que hacer para facilitar el reinado de Dios, que es justicia y amor y paz para todos. La vigilancia tiene que ser como los ojos de nuestra esperanza.


La llamada a la vigilancia significa vivir sin demasiadas seguridades, constatar nuestras debilidades y equivocaciones, arrepentirnos y volver a empezar. Es la manera de estar atentos a la presencia viva, amorosa, exigente de Dios en cada momento de nuestra vida.


El cristiano vela no porque tenga miedo a la llegada del "Señor". Sino porque quiere que el Señor, cuando se presente -y siempre será de improviso- lo encuentre comprometido en la construcción de una ciudad terrena más justa, fraterna, habitable.


Esta esperanza de lo que parece imposible, del reino de Dios, no anula nuestras legítimas esperanzas, las pequeñas esperanzas de cada día, sino que las convierte en señales que van marcando el camino de nuestro éxodo de la esclavitud hacia el reino de la libertad, hacia la casa del Padre.


La venida última tendrá lugar al final de los días. Mientras tanto a nosotros nos interesa especialmente la venida de Dios a la vida ordinaria, a ésa que nos recuerda el Evangelio de hoy al aludir a Noé, a los dos hombres que están en el campo y a las dos mujeres que muelen o al ladrón nocturno. Dios siempre viene como salvación del hombre.


Adviento es tiempo de vigilar escuchando la Palabra y caminando a la luz del Señor; leyendo en profundidad los acontecimientos; penetrando en el misterio de la persona y de la historia, bajo la acción del Espíritu que pone en marcha nuestra esperanza, que es la esperanza del mundo. Vigilar es creer; es comprometerse; es sobre todo y siempre, esperar.


Adviento: tiempo de esperanza, de salvación. Hora de estar atentos y de mirar al futuro con la certeza de que el Señor cumple sus promesas y que por eso tiene sentido nuestro caminar construyendo el reino.


…Así nos ocurre también a nosotros al mirar la realidad de nuestros pueblos y de nuestra Iglesia, con sus valores, sus limitaciones, sus angustias y esperanzas. Mientras sufrimos y nos alegramos, permanecemos en el amor de Cristo viendo nuestro mundo, tratamos de discernir sus caminos con la gozosa esperanza y la indecible gratitud de creer en Jesucristo. El es el Hijo de Dios verdadero, el único Salvador de la humanidad. La importancia única e insustituible de Cristo para nosotros, para la humanidad, consiste en que Cristo es el Camino, la Verdad y la Vida. "Si no conocemos a Dios en Cristo y con Cristo, toda la realidad se convierte en un enigma indescifrable; no hay camino y, al no haber camino, no hay vida ni verdad"[1]. En el clima cultural relativista que nos circunda, donde es aceptada solo una religión natural, se hace siempre más importante y urgente radicar y hacer madurar en todo el cuerpo eclesial la certeza que Cristo, el Dios de rostro humano, es nuestro verdadero y único salvador... (Aparecida 22)
(fuente: http://nicolasretes.blogspot.com )

miércoles, 24 de noviembre de 2010

La luz del mundo: Benedicto XVI Puntos principales de su nuevo libro

Benedicto XVI se ha convertido en el primer pontífice que admite el uso del preservativo (eso sí, en "ciertos casos"), según afirma en un nuevo libro, La luz del mundo. El Papa, la iglesia y las señales del tiempo', que se publica este martes.



El libro se basa en una larga entrevista con el periodista católico Peter Seewald. Estos son algunos de sus puntos principales:

Uso del preservativo


El Papa dice que la iglesia no ve el uso del preservativo como "una solución real o moral" al problema del sida. Sin embargo, podría estar justificado en algunos casos, como una prostituta que lo usa para reducir el riesgo de infección y de este modo se hace responsable de sus actos. "Puede ser un primer paso hacia una moralización, un debut de responsabilidad", dice.


Casos de pederastia en la iglesia


El reciente escándalo por los casos de abusos sexuales a niños cometidos por sacerdotes supusieron un "shock sin precedentes", y eso que el Papa había seguido el tema durante varios años. El Sumo Pontífice añade que comprende que la gente dejase la Iglesia católica como protesta.


El obispo Williamson


En enero, cuando el Vaticano levantó la excomunión a cuatro obispos ultratradicionalistas, ignoraba que uno de ellos negaba el Holocausto. No lo habría hecho de haberlo sabido, reconoce el Sumo Pontífice.






Pío XII


El Papa que gobernó la Iglesia durante la Segunda Guerra Mundial, a quien los críticos acusan de no haber salvado a los judíos durante el Holocausto, fue "uno de los grandes hombres rectos, salvó más judíos que nadie".
Resignación papal


El papa dice que estaría dispuesto a renunciar voluntariamente si "no fuese física, psicológica y espiritualmente capaz de lidiar con los deberes de su cargo". Esto lo convertiría en el segundo pontífice en hacerlo desde Celestino V en 1294.
Salud


A sus 83 años, insiste varias veces en su edad. "Yo... noto que mis fuerzas están disminuyendo", dice. Acerca de la Jornada Mundial de la Juventud, que se celebrará en agosto de 2011 en Madrid, dice que asistirá "si Dios quiere y todavía estoy vivo".


¿Infalible?


A la pregunta si "verdaderamente el Papa es infalible, un soberano absoluto, cuyo pensamiento y voluntad son ley", responde de manera categórica: "Eso es una equivocación". Según Benedicto XVI, el Papa se comporta "como cualquier otro obispo" y sólo en determinadas condiciones "cuando la tradición es clara y se sabe que no se actúa arbitrariamente, entonces puede decir que esa cuestión determinada es fe de la Iglesia". "Obviamente, el Papa puede equivocarse, ser Papa no significa considerarse un soberano colmo de gloria, sino uno que da testimonio de Cristo crucificado".

La infalibilidad del Papa, aprobada por el Concilio Vaticano I, es uno de los puntos que separan a las Iglesias Católica y Ortodoxa.


España


Sobre nuestro país, Benedicto XVI ha afirmado que España es un país "de contrastes dramáticos", como el actual "entre el secularismo radical y una fe convencida", o como entre la República en los años treinta y Franco.

Problemas de comunicación


El Sumo Pontífice admite que, en ocasiones, el Vaticano no ha conseguido difundir su mensaje adecuadamente. Sufrió un "fracaso total" en el tema del obispo Williamson, una controversia que podría haberse evitado descubriendo a través de Internet "con qué tipo de persona estábamos tratando".

Islam


Los países de mayoría musulmana pueden volverse intolerantes, "haciendo la coexistencia con los cristianos muy difícil", pero el Vaticano debe estar en contacto con "todas las corrientes del Islam abiertas y capaces del diálogo". Asimismo, sostiene que no ve razón para prohibir los velos integrales en Europa.
Iglesia ortodoxa rusa


El Sumo Pontífice ve posible una reunión con el patriarca Patriarch en un futuro no muy lejano.

El secularismo


Benedicto XVI cree que "se está extendiendo una nueva intolerancia" en los países occidentales que quieren limitar la expresión pública de la fe cristiana. Los cristianos deben movilizarse contra esto, afirma.

http://www.elmundo.es/elmundo/2010/11/20/internacional/1290287820.html
http://www.periodistadigital.com/religion/vaticano/2010/11/23/religion-iglesia-papa-lombardi-libro-preservativo-correccion.shtml

martes, 23 de noviembre de 2010

El Papa dice que sus palabras sobre el preservativo no necesitan corrección Benedicto XVI corrige la matización de LombardiRedacción, 23 de noviembre de 2010 a las 13:59

Preservativo. Cristianos Socialistas reconoce el "primer paso" del Papa pero dice que ha de dar más


El Vaticano asegura que las palabras del Papa sobre el uso del preservativo no son "revolucionarias" El Papa admite, por primera vez, el uso del preservativo “en ciertos casos”


El Papa no cambia la enseñanza de la Iglesia sobre el preservativo en el libro entrevista El Papa cree que el preservativo no es suficiente para frenar la expansión del Sida Publicado el nuevo libro entrevista del Papa Publicación del libro entrevista al Papa Luz del mundo. La Iglesia y los signos de los tiempos Benedicto XVI ha respondido a título personal y no de forma magisterial. /> Fotografía de archivo del 17 de noviembre, que muestra al Papa Benedicto XVI, durante su audiencia semanal en la Plaza de San Pedro, en Ciudad del Vaticano (Vaticano).

Benedicto XVI recorrió en 32 horas Santiago y Barcelona/> Benedicto XVI ante el Muro de las Lamentaciones


Fotografía de archivo del 17 de noviembre, que muestra al Papa Benedicto XVI, durante su audiencia semanal en la Plaza de San Pedro, en Ciudad del Vaticano (Vaticano). 01 Benedicto XVI recorrió en 32 horas Santiago y Barcelona 01 Benedicto XVI ante el Muro de las Lamentaciones 01El Papa ha subrayado al portavoz de la Santa Sede, el padre Federico Lombardi que sus palabras sobre el preservativo no necesitan ninguna corrección y que su contribución no es una discusión técnica, sino que simplemente pretende resaltar la necesidad de una humanización de la sexualidad, en una reunión celebrada este lunes en el apartamento papal.


Benedicto XVI ha afirmado que la utilización del preservativo es el primer paso de responsabilidad para darse cuenta del riesgo y "evitar poner en riesgo a la otra persona", según ha declarado al portavoz de la Santa Sede, el padre Federico Lombardi, con ocasión de la presentación del libro este martes en el Vaticano 'Luz del Mundo. El Papa, la iglesia y el signo de los tiempos'.


También ha manifestado en el libro que concentrarse "sólo en el profiláctico es trivializar al sexualidad". Además, el Papa ha sostenido que esta superficialidad representa "la peligrosa razón por la cual tantas personas en la sexualidad no ven la expresión de su amor", sino "una especie de droga, que se suministran ellos mismos".


Por otra parte, el Papa ha pedido que la sexualidad "sea valorada positivamente" para que pueda ejercitar "su efecto positivo sobre el ser humano en su totalidad".


PÍLDORA ABORTIVA
Con respecto a la píldora abortiva, el Pontífice ha afirmado que "si se separan fundamentalmente sexualidad y fertilidad entonces la sexualidad pasa a ser cualquier cosa". La Iglesia, según ha subrayado el Papa, "no es contraria a cualquier regulación de la natalidad, sino que aprueba la regulación natural de los nacimientos, a través de los métodos naturales".


Sobre el celibato, Benedicto XVI ha afirmado que tal vez "puede ser más fácil si se constituyen comunidades de sacerdotes". Según ha manifestado el Papa, es importante que los sacerdotes "no vivan aislados sino que estén juntos en pequeñas comunidades, se apoyen y experimenten del estar juntos en su servicio a Cristo".


Con respecto a la homosexualidad, Benedicto XVI sostiene que son personas que deben ser respetadas "personas que no deben ser discriminadas porque presentan estas tendencias". Según ha subrayado el Papa, el respeto por la persona "es absolutamente fundamental y decisivo".


El Papa ha defendido que "si alguno presenta tendencias homosexuales profundamente enraizadas, si en cualquier caso estas tendencias tiene un cierto poder sobre la persona, entonces "esta es una gran prueba para él, así como otra persona puede soportar otras pruebas". Sin embargo, Benedicto XVI ha sostenido que no por ello "la homosexualidad pasa a ser moralmente justa, sino que queda como algo que está contra la naturaleza de aquello que Dios ha querido originariamente".


Además, afirma que la homosexualidad no es conciliable con el ministerio sacerdotal, porque entonces "el celibato como renuncia no tiene ningún sentido".
Además, Benedicto XVI ha señalado al portavoz de la Santa Sede, el padre Federico Lombardi, que ha querido responder a la preguntas del mundo y a la gente de un modo sencillo y claro y que el libro 'Luz del mundo" tiene "una intención pastoral y busca ofrecer un servicio".


El libro 'Luz del mundo. El Papa, la Iglesia y el signo de los tiempos' analiza los problemas fundamentales de la Iglesia y respondea las preguntas presentadas por Peter Seewald acerca de la Iglesia y el mundo actual. En él, el Santo Padre también subraya que la estadística "no es el metro de juicio de la moral", y que es bastante grave "cuando la demoscopia pasa a ser el criterio para asumir las decisiones políticas", en vez de preguntarse "qué se debe hacer".


El Papa habla a través de 280 páginas sobre los problemas que ha tenido el Pontificado en estos cinco años y las cuestiones que se presentan hoy en el mundo. El portavoz de la Santa Sede, el padre Federico Lombardi ha subrayado que Benedicto XVI ha respondido a título personal y no de forma magisterial.


LEFEBVRIANOS
Sobre el caso Williamson, el obispo lefebvriano al que levantó la excomunión sin saber que había negado la existencia del Holocausto, el Papa subraya en el libro que se tendría que haber estudiado más, y haber separado el caso Williamson de los demás obispos, pero por desgracia "nadie miró en Internet" para tomar conciencia de quién se trataba.
Por otra parte, con respecto a su discurso de Ratisbona, Benedicto XVI ha manifestado que había concebido el discurso en la Universidad de Ratisbona como una lección estrictamente académica, sin darse cuenta de que "el discurso de un Papa no es considerado desde el punto de vista académico sino desde el político", en el libro 'Luz del Mundo, el Papa, la Iglesia y el signo de los tiempos".

ISLAM
El Papa ha reconocido el Islam como una gran "realidad religiosa" con la cual "es necesario dialogar" y que a través del discurso de Ratisbona "ha comenzado un diálogo muy intenso". El resultado, afirma Benedicto XVI, es que ha quedado claro que el Islam debe aclarar dos cosas, como son "su relación con la violencia y con la razón".
Benedicto XVI ha sostenido que en los países donde el Islam es "monocultural", la conciencia de la verdad "pasa a ser tan limitada que se transforma en intolerancia y por ello hace difícil la convivencia con los cristianos".
El Papa ha manifestado que es importante mantener un contacto intenso con todas las fuerzas del Islam que puedan y quieran dialogar "para que pueda llegar una transformación de las conciencias también donde el islamismo asocia la pretensión de la verdad con la violencia".

El Papa ha afirmado a Peter Seewald que está también desilusionado "sobre todo con el mundo occidental", donde hay "esta aversión a la Iglesia". Benedicto XVI ha afirmado sentirse "desilusionado porque la tendencia general de nuestro tiempo es de hostilidad hacia la Iglesia".


Por su parte, el portavoz de la Santa Sede, el padre Federico Lombardi ha destacado que el Papa ha querido con este libro acercar el magisterio a la gente "de una forma coloquial".El libro-entrevista del Papa es el resultado de 20 horas de conversación entre Benedicto XVI y el periodista alemán Peter Seewald, quien ya colaboró con el entonces cardenal Joseph Ratzinger en otras dos entrevistas que se tradujeron en los dos libros 'La Sal de la Tierra' y 'Dios y el mundo', donde también respondía a cuestiones del mundo actual. El tercer libro de Peter Seewald y Benedicto XVI se pondrá la venta en todo el mundo el próximo 24 de noviembre y está traducido a 18 idiomas.
(Rd/Ep)

viernes, 19 de noviembre de 2010

¿Estamos educando en la esperanza?

En la tarde de ese primer día de la semana, el cual nos narraba el Evangelio recién, había mucha desorientación: la mayoría estaba triste, encerrados por miedo al ataque de los mismos que habían matado a Jesús, por miedo que les pasara a ellos lo que les había pasado al Señor. Tenían miedo, dice el Evangelio. Tenían las puertas cerradas y entre ellos conversaban: “Que pena que se murió”… “No, fijate que unas mujeres fueron a la mañana y lo vieron”… o “vieron unos ángeles”… Y el comentario era confuso: “están mal de la cabeza”, “vieron visiones”, “no es verdad” y así se iban enredando ellos en ese microclima de miedo, susto, frustración y desesperanza.

Los apóstoles, esa tarde, constituyeron la primera comunidad de cristianos sin esperanza hasta que aparece el Señor y con su presencia disipa todo ese mundillo de dudas, miedos y chimentos, y pone las cosas en su sitio. Esto a mi me plantea una pregunta que se me ocurrió esta mañana al hablar con ustedes: Estamos educando en la esperanza? Estamos educando para la esperanza? O repetimos el microclima de esa mañana, de esa tarde dentro de la casa donde estaban los discípulos? Sabemos educar en esperanza? Y me pregunto también, en vísperas de estos 6 años que vamos a celebrar el Bicentenario de nuestra independencia: Sabemos que significa para la Patria que sus chicos, sus jovenes, sus universitarios, sean educados en esperanza?

Muchas veces la coyuntura nos tapa, los problemas del momento nos desbordan como a estos apóstoles a quienes la muerte de Cristo los superó, los desbordó y nos quitan horizontes. Y educar para la esperanza es lograr que un chico, un joven tenga horizontes! Abrir horizontes, hacia delante y hacia atrás. Educar para la esperanza en la Patria es hacer consciente que ese chico tiene un horizonte hacia el pasado que es lo que recibió como patrimonio de los que nos precedieron, de los que hicieron la Patria; y enseñarle a ese chico, a esos jóvenes que la Patria no empezó hoy porque tenemos una herencia que recibir, que custodiar pero también una herencia que trabajar en el presente para proyectarla en las utopías del futuro. Lo que hemos recibido de nuestros padres, si hay educacion para la esperanza, lo tenemos que transmitir, enriquecido, a nuestros hijos. Ese es el desafío que hoy nos planteamos en la Misa de la Educación: el chico sabe reconocer el patrimonio que recibió? Sabe que hubo 200 años de hombres y mujeres que mal o bien amasaron la Patria y nos dieron algo? O ese chico se ha “aguachado” por las coyunturas del momento y no sabe reconocer en ese horizonte lo que ha recibido, viviendo como si no hubiera recibido nada? Pero por otro lado, eso que recibió no es para que lo guarde enlatado, en conserva, ¡sino para que lo trabaje hoy! Ese chico, esos jóvenes, saben trabajar hoy lo que han recibido? Saben asumir ese patrimonio? Son patriotas? Les enseñamos a asumir el patrimonio? A proyectarlo hacia delante? Esos chicos tienen utopías? Tienen sueños,?

Educar en esperanza son esas tres cosas: Memoria del patrimonio recibido y asumido; Trabajo de ese patrimonio para que no sea el talento encerrado; y Proyección a través de las utopías y los sueños hacia el futuro. Creo que se nos impone un examen de conciencia sobre esto… Trabajamos en esperanza? Algunos dicen que la educación es la parienta pobre de nuestra estructura social… Bueno, eso depende como se lo mire. Cuando uno mira el desgaste de los docentes en un pacto educativo roto sin el apoyo de los padres, con sueldos mal pagos que los obligan a tener dos trabajos, con aulas más llenas de lo que sería necesario, entonces uno se da cuenta de que realmente allí hay algo que solucionar, hay una pobreza. Tenemos que reconocer ese trabajo cotidiano de estos hombres y mujeres que se desgastan en el aula en situaciones a veces insuficientes y precarias. La Vicaría de Educación los va a distinguir hoy con una medalla. Sepan ver en esa medalla el reconocimiento a ese trabajo callado, desgastante, que muchas veces les hace pedir licencia por estar pasados de stress. Todos les decimos: Gracias por lo que hacen.

Miramos a los chicos. Y el examen de conciencia nos tiene que llevar a la pregunta: estos chicos, que están llamados a ser educados en la esperanza, saben recibir, los preparamos para recibir la semilla de la esperanza? O les damos 3 ó 4 cosas que terminan fracasando en la esquina con el que viene a venderles “merca”? Nuestros chicos salen de la escuela y en la esquina la pueden comprar… Esa responsabilidad recae sobre nuestra conciencia. Los preparamos para grandes horizontes o para el horizonte de la esquina en donde por unos pesos pueden comprarse la pasta base o lo que sea. Esto sucede en esta Ciudad y no solo en los barrios periféricos sino en el centro de la Ciudad.

A los chicos les queremos pedir perdón porque no siempre los tomamos en serio. Porque no siempre ponemos los medios para que su horizonte no termine en la esquina, porque muchas veces no acertamos a entusiasmarlos con horizontes más grandes que le hagan valorar lo que recibieron y tienen que transmitir ¡porque muchas veces no supimos hacerlos soñar! Me gusta mucho una expresión de un autor americano que dice que Dios nos dio dos ojos, uno de carne y otro de vidrio. Con el ojo de carne vemos lo que miramos; con el ojo de vidrio vemos lo que soñamos. Le enseñamos a nuestros chicos a ver la vida con estos dos ojos? Nuestros chicos salen con la capacidad de soñar o salen apurados para poder llegar a la esquina y poder tener el papelito? Así que a los chicos les pedimos perdón por nuestra incapacidad de hacerlos soñar, de ponerles horizontes grandes.

Y después estamos nosotros los dirigentes. Los responsables. A nosotros se nos pide esencialmente que seamos patriotas en sentido superlativo. A nosotros los dirigentes se nos pide que recibamos con veneración la herencia de nuestros padres, la trabajemos en el presente y la proyectemos hacia el futuro. A nosotros los dirigentes se nos pide testimonio. Nunca podremos enseñarle a un chico el horizonte de grandeza de la Patria, el que recibieron y el que tienen que proyectar, si usamos nuestra dirigencia como escalón de nuestras ambiciones personales, para nuestro trepar cotidiano, para nuestros mezquinos intereses, para abultar la caja o para promover los amigos que nos sostienen. Se nos pide otro tipo de testimonio. Y cuando nuestros chicos nos ven a nosotros dirigentes que les damos este testimonio de bajeza, no se animan a soñar… no se animan a crecer...

Hoy la Patria nos pide a los dirigentes mucho trabajo. Trabajar en lo que hemos recibido! para hacerla crecer y proyectarla hacia el futuro. Si no damos testimonio de esta capacidad de horizonte y de trabajo, nuestra vida terminará en un rincón de la existencia llorando la milonga de nuestro fracaso como educadores, como hombres y como mujeres.

Le pido al Señor hoy que haga lo mismo que hizo esa tarde con ese conventillo que se había armado en la casa de los discípulos, con esas internas mezquinas de miedo, desorientación y nos sopapee con la luz de la grandeza. La grandeza que nos dio El y la grandeza de la Patria!. La grandeza de una Patria que hemos recibido hecha con trabajo, lucha, sangre, equivocaciones y mil cosas! Pero la recibimos! Y que no tenemos derecho a cambiarle la identidad y la orientación! La grandeza del envío a trabajar para que esa Patria crezca y la grandeza de proyectarla hacia el futuro en una utopía que sea continuidad con lo que nos fue dado. Que el Señor nos sopapee de esta manera y nos dé esta gracia.



Que así sea.

Buenos Aires, miércoles 14 de abril de 2010.
Cardenal Jorge Mario Bergoglio

sábado, 13 de noviembre de 2010

MI PARROQUIA MI CASA

Mi Parroquia, Mi Casa


¿Qué es una parroquia?

Una parroquia es más que el edificio donde vamos a celebrar los bautizos o los funerales. Es más que un lugar donde vamos los Domingos. Una parroquia es una comunidad de fe, una comunidad de católicos quienes se reúnen para celebrar juntos los sacramentos, para escuchar la Palabra de Dios y para aprender más acerca de nuestra fe. En otras palabras, una parroquia es la familia de Dios; somos hermanos y hermanas compartiendo nuestras vidas y compartimos la Eucaristía. Trabajamos juntos para mejorar nuestras vidas y tratamos de servir a los demás.

Una parroquia normalmente es geográfica, significa que todos los católicos de un vecindario pertenecen a la parroquia más cercana de su casa. Algunas veces una familia elige pertenecer a una parroquia donde ellos se sienten más cómodos

¿Por qué necesitamos las parroquias?

Una parroquia necesita personas comprometidas para propagar La Palabra de Dios por medio de su testimonio. Ser un católico es algo que hacemos juntos. Juntos contribuimos para pagar la electricidad, calefacción, libros y muchas otras cosas. Siempre hay alguien que necesita ayuda; y depende de nosotros ayudarles. El dinero para pagar los programas y servicios viene de nosotros, los feligreses. Esto quiere decir que es importante para todos ser responsables para ayudar tanto como podamos. En una parroquia cada persona es muy importante.

¿Qué puedo ofrecerme la parroquia?

Un lugar donde conozca a personas que tengan la misma fe y que puedan ayudarme a vivir una vida mejor, un lugar donde podemos ayudarnos el uno al otro en tiempos de necesidad.

Un lugar donde mis hijos puedan aprender más acerca de nuestra fe católica y los valores de nuestra cultura.

Un lugar donde pueda celebrar los mejores momentos, tales como los bautismos, las bodas y también los momentos mas tristes, como las defunciones y los funerales.

Ministerios y servicios: Catequesis educación religiosa para los niños, jóvenes y adultos, lectores, músicos, servicios, sociales, grupos de oración, Cáritas y mucho mas.

Un lugar donde se trabaja en unidad para una mejor vida para todos.

¿Qué puedo ofrecer yo a mi parroquia?

Puedo cantar y orar con la familia de Dios durante la Misa.

Puedo contribuir financieramente, dando dinero para ayudar a pagar el mantenimiento de la iglesia..

Puedo contribuir personalmente compartiendo mis dones como músico, organizador, catequista, miembro de comité, etc.

Puedo participar en actividades y eventos de la parroquia.

Puedo alcanzar con mi amistad a los recién llegados a mi parroquia.

Puedo ayudar con ropa y alimentos y otros proyectos de servicio.

¿Cómo llego a ser miembro de una parroquia?

Ser miembro de una parroquia es simplemente ser partícipes activos, y sobre todo ser parte ella, ser miembro de una parroquia es caminar junto a ellos. Y sobre todo es Aceptar y acompañar a mi Párroco.


¡Que Dios los bendiga en su inicio de la vida en la parroquia!

lunes, 8 de noviembre de 2010

«Nuevo vigor para la fe en Europa» VISTA EL PAPA

El don de la vida y el poder de la belleza para conducir al hombre hacia Dios han sido los puntales de la jornada del Papa en Barcelona.  Dios, verdadera medida del hombre, por Benedicto XVI
8 Noviembre 10 - Madrid - P. J. G. EN LA BASÍLICA

La trascendencia del arte

«¿Qué hacemos al dedicar este templo? En el corazón del mundo, ante la mirada de Dios y de los hombres, levantamos una inmensa mole de materia, fruto de la naturaleza y de un inconmensurable esfuerzo de la inteligencia humana, constructora de esta obra de arte. Es un signo visible del Dios invisible, a cuya gloria se alzan estas torres, saetas que apuntan al absoluto de la luz y de Aquél que es la Luz, la Altura y la Belleza misma».

EN EL ANGELUS


La familia, esperanza para el mundo


«Hoy he tenido el enorme gozo de dedicar este templo a quien, siendo Hijo del Altísimo, se hizo hombre y, al amparo de José y María, en el silencio del hogar de Nazaret, nos ha enseñado sin palabras la dignidad y el valor primordial del matrimonio y la familia, esperanza de la humanidad, en la que la vida encuentra acogida, desde su concepción a su declive natural».

Artista y hombre de Dios


«Gaudí, con su obra, pretendía llevar el Evangelio a todo el pueblo. Por eso, concibió los tres pórticos del exterior del templo como una catequesis sobre Jesucristo, como un gran rosario, que es la oración de los sencillos. En colaboración con el párroco Gil Parés, diseñó y financió con sus propios ahorros la creación de una escuela para los hijos de los albañiles y para los niños de las familias más humildes del barrio»

EN EL CENTRO NEN DÉU


Respuesta ante la crisis

«Quisiera expresar mi reconocimiento a las autoridades, invitándolas a prodigarse para que los servicios sociales alcancen siempre a los más desvalidos, y a quienes sostienen con su generoso apoyo entidades asistenciales de iniciativa privada, como esta Escuela de Educación Especial del Nen Déu. En estos momentos en que muchos hogares afrontan serias dificultades económicas, los discípulos de Cristo hemos de multiplicar los gestos concretos de solidaridad efectiva y constante, mostrando así que la caridad es el distintivo de nuestra condición cristiana».



Ética en la medicina

«Es imprescindible que los nuevos desarrollos tecnológicos en el campo médico nunca vayan en detrimento del respeto a la vida y dignidad humana, de modo que quienes padecen enfermedades o minusvalías psíquicas o físicas puedan recibir siempre aquel amor y atenciones que los haga sentirse valorados como personas en sus necesidades concretas».



EN LA DESPEDIDA

Las raíces de Europa

«Que esa fe alcance nuevo vigor en este continente, y se convierta en fuente de inspiración, que haga crecer la solidaridad y el servicio a todos, especialmente a los grupos humanos y a las naciones más necesitadas».

fuente: http://www.larazon.es/

sábado, 6 de noviembre de 2010

Visita del Papa a Santiago de Compostela y a Barcelona

Los dos acontecimientos, la peregrinación del Papa a Santiago y la dedicación del templo de la Sangrada familia, constituyen por sí mismos sendos mensajes, no sólo para los cristianos de Santiago de Compostela y de Galicia, de Barcelona y de Cataluña, sino para todos los católicos en España; más aún, para todos los cristianos y para todas las personas de buena voluntad, que quieran aceptarlos.

La peregrinación es la expresión de la vida misma; la peregrinación a Santiago, a la tumba de un Apóstol, el primero de los Doce en dar la vida por el Señor, significa caminar al encuentro del Señor y del Maestro por la mediación y a ejemplo de sus testigos; significa la vuelta a los orígenes, la recuperación de las raíces, el intento de actualizar en nuestros días la doctrina, la vida y la persona de Aquel que fue para Santiago, para su hermano Juan, para los Doce y para todos los testigos que le han seguido la suprema y última razón de su existencia, de su ministerio, de su vida y de su muerte, su Maestro y su Señor, su Camino, su Verdad y su Vida.

Santiago y el Camino de Santiago han marcado de modo determinante la historia del Cristianismo en España, en Europa y en buena parte del mundo. La referencia a esta realidad, en continuidad con “un grito lleno de amor” del Papa Juan Pablo II a la vieja Europa, en Santiago, el 9 de Noviembre de 1982 – Vuelve a encontrarte. Sé tú misma. Descubre tus orígenes. Aviva tus raíces” – es inevitable. Como también lo es la llamada a nuestra Iglesia en España y a nuestro pueblo a ser fieles a su historia en uno de los aspectos más ricos, tanto desde el punto de vista religioso, como cultural, como humanista, como de la acogida, del servicio, de la solidaridad y del amor cristiano, marcas inconfundibles del Camino de Santiago.

Por lo que se refiere a la celebración del Santo Padre en el templo de la Sagrada Familia en la moderna, cosmopolita y altamente secularizada ciudad de Barcelona, es indudable que el Papa Benedicto XVI quiere evidenciar con este gesto la importancia que él da y que tiene la familia y el permanente valor de la Sagrada Familia de Nazaret como referencia obligada e ideal de toda familia, en todo tiempo y lugar; también en la sociedad moderna y secular.

El templo cristiano de la Sagrada Familia, plantado en medio de la ciudad, como uno de los monumentos más importantes, emblemáticos y visitados, constituye todo un símbolo del valor de la familia, y de la familia religiosa, y una llamada a recuperar y hacer presentes en medio de la ciudad secular los valores y los comportamientos que el Hijo de Dios Encarnado y viviendo en el seno de una familia, junto con su Madre María y con San José, nos han dejado como guía y camino en nuestro tiempo.
http://www.agenciasic.es/

miércoles, 3 de noviembre de 2010

PRESENTACION DE TORRES DE BERRELLEN

LO  TOMO PRESTADO  ESTA PRESENTACION  DE TORRES DE BERRELLEN A  LOS  AMIGOS DE  BOLIVIA  MUY  EN  BUENA HORA POR LOS QUE  CURRARON EN ESTA PRESENTACION OS  SALUDO


El ruido no hace bien y el bien no hace ruido

Por: P. Mario Mazzoni, mccj

Por el hecho que media docena de grillos hagan resonar toda la huerta con su insistente alboroto, no debemos pensar que son los únicos habitantes del campo. El estrépito nos molesta a todos, hasta que de pronto nos quedamos a escucharlo. Pasando del fenómeno natural a la realidad de nuestro mundo de hoy, hay que admitir que el género de los grillos parlantes prolifera rápidamente y crece también la convicción que cuando más bulla hacen, más contundente es la verdad que predican.

Un autor desconocido afirma que Dios ha dado al hombre la inteligencia para que se dé cuenta de sus límites. Y Edmund Burke, escritor inglés en el periodo de la Revolución Francesa, expresaba: «A menudo quien hace el clamor es por falta de seguridad, casi para confirmarse a sí mismo de existir y tener la razón. Pero mucho más grande es el número de los que no hacen ruido y obran, callan y crean; son discretos y, sin embargo, necesarios al bien común». Por eso no debemos temer el estrépito de algunos a los que les cae bien el dicho shakesperiano: «Mucho ruido por nada».

Con frecuencia la actitud prepotente crea desunión en la sociedad e incapacidad de aceptar al otro y perdonar. Decía Gandhi: «El débil no es capaz de perdonar porque el perdón es virtud de los fuertes». Por ejemplo, al entrar en escena un hombre con el cuello hinchado, gritando, insultando indignado, todos lo miran asustados, se acobardan y finalmente se convencen de que tiene la razón. En este cuadrito televisivo se asigna la victoria a quien grita más y aparenta más firmeza. Se confunden, como si fueran sinónimos, dos realidades: fuerza y fortaleza, cuando la primera es una energía primitiva física o psíquica que puede servir sólo si es controlada; mientras que la segunda es una virtud cardinal que manifiesta un ánimo coherente y magnánimo. Quien la posee no es mezquino, no se venga, no es mentiroso; sabe comprender, respetar y ser generoso.

Esta grandeza de mente y de corazón es juzgada por la persona superficial y mediocre como debilidad y servilismo. Al revés, es señal de nobleza de ánimo y dignidad. El auténtico cristiano pertenece a esta categoría. Lo expresa san Pablo con la aparente paradoja: «Cuando me siento débil, entonces soy fuerte».
http://msf.comboni.pe/

lunes, 1 de noviembre de 2010

MISA EN LA SOLEMNIDAD DE TODOS LOS SANTOS

HOMILÍA DE BENEDICTO XVI EN LA SOLEMNIDAD DE TODOS LO SANTOS



HOMILÍA DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI  Basílica de San Pedro

Miércoles 1 de noviembre de 2006
El Romano Pontífice introdujo la celebración y el acto penitencial con estas palabras:

"Queridos hermanos y hermanas, hoy contemplamos el misterio de la comunión de los santos del cielo y de la tierra. No estamos solos; estamos rodeados por una gran nube de testigos: con ellos formamos el Cuerpo de Cristo, con ellos somos hijos de Dios, con ellos hemos sido santificados por el Espíritu Santo. ¡Alégrese el cielo y exulte la tierra! El glorioso ejército de los santos intercede por nosotros ante el Señor; nos acompaña en nuestro camino hacia el Reino y nos estimula a mantener nuestra mirada fija en Jesús, nuestro Señor, que vendrá en la gloria en medio de sus santos.

Queridos hermanos y hermanas:

Nuestra celebración eucarística se inició con la exhortación "Alegrémonos todos en el Señor". La liturgia nos invita a compartir el gozo celestial de los santos, a gustar su alegría. Los santos no son una exigua casta de elegidos, sino una muchedumbre innumerable, hacia la que la liturgia nos exhorta hoy a elevar nuestra mirada. En esa muchedumbre no sólo están los santos reconocidos de forma oficial, sino también los bautizados de todas las épocas y naciones, que se han esforzado por cumplir con amor y fidelidad la voluntad divina. De gran parte de ellos no conocemos ni el rostro ni el nombre, pero con los ojos de la fe los vemos resplandecer, como astros llenos de gloria, en el firmamento de Dios.

Hoy la Iglesia celebra su dignidad de "madre de los santos, imagen de la ciudad celestial" (A. Manzoni), y manifiesta su belleza de esposa inmaculada de Cristo, fuente y modelo de toda santidad. Ciertamente, no le faltan hijos díscolos e incluso rebeldes, pero es en los santos donde reconoce sus rasgos característicos, y precisamente en ellos encuentra su alegría más profunda.

En la primera lectura, el autor del libro del Apocalipsis los describe como "una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de toda nación, raza, pueblo y lengua" (Ap 7, 9). Este pueblo comprende los santos del Antiguo Testamento, desde el justo Abel y el fiel patriarca Abraham, los del Nuevo Testamento, los numerosos mártires del inicio del cristianismo y los beatos y santos de los siglos sucesivos, hasta los testigos de Cristo de nuestro tiempo. A todos los une la voluntad de encarnar en su vida el Evangelio, bajo el impulso del eterno animador del pueblo de Dios, que es el Espíritu Santo.

Pero, "¿de qué sirve nuestra alabanza a los santos, nuestro tributo de gloria y esta solemnidad nuestra?". Con esta pregunta comienza una famosa homilía de san Bernardo para el día de Todos los Santos. Es una pregunta que también se puede plantear hoy. También es actual la respuesta que el Santo da: "Nuestros santos ―dice― no necesitan nuestros honores y no ganan nada con nuestro culto. Por mi parte, confieso que, cuando pienso en los santos, siento arder en mí grandes deseos" (Discurso 2: Opera Omnia Cisterc. 5, 364 ss).

Este es el significado de la solemnidad de hoy: al contemplar el luminoso ejemplo de los santos, suscitar en nosotros el gran deseo de ser como los santos, felices por vivir cerca de Dios, en su luz, en la gran familia de los amigos de Dios. Ser santo significa vivir cerca de Dios, vivir en su familia.

Esta es la vocación de todos nosotros, reafirmada con vigor por el concilio Vaticano II, y que hoy se vuelve a proponer de modo solemne a nuestra atención.

Pero, ¿cómo podemos llegar a ser santos, amigos de Dios? A esta pregunta se puede responder ante todo de forma negativa: para ser santos no es preciso realizar acciones y obras extraordinarias, ni poseer carismas excepcionales. Luego viene la respuesta positiva: es necesario, ante todo, escuchar a Jesús y seguirlo sin desalentarse ante las dificultades. "Si alguno me quiere servir ―nos exhorta―, que me siga, y donde yo esté, allí estará también mi servidor. Si alguno me sirve, el Padre le honrará" (Jn 12, 26).
Quien se fía de él y lo ama con sinceridad, como el grano de trigo sepultado en la tierra, acepta morir a sí mismo, pues sabe que quien quiere guardar su vida para sí mismo la pierde, y quien se entrega, quien se pierde, encuentra así la vida (cf. Jn 12, 24-25). La experiencia de la Iglesia demuestra que toda forma de santidad, aun siguiendo sendas diferentes, pasa siempre por el camino de la cruz, el camino de la renuncia a sí mismo.
Las biografías de los santos presentan hombres y mujeres que, dóciles a los designios divinos, han afrontado a veces pruebas y sufrimientos indescriptibles, persecuciones y martirio. Han perseverado en su entrega, "han pasado por la gran tribulación ―se lee en el Apocalipsis― y han lavado y blanqueado sus vestiduras con la sangre del Cordero" (Ap 7, 14). Sus nombres están escritos en el libro de la vida (cf. Ap 20, 12); su morada eterna es el Paraíso. El ejemplo de los santos es para nosotros un estímulo a seguir el mismo camino, a experimentar la alegría de quien se fía de Dios, porque la única verdadera causa de tristeza e infelicidad para el hombre es vivir lejos de él.

La santidad exige un esfuerzo constante, pero es posible a todos, porque, más que obra del hombre, es ante todo don de Dios, tres veces santo (cf. Is 6, 3). En la segunda lectura el apóstol san Juan observa: "Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos!" (1 Jn 3, 1). Por consiguiente, es Dios quien nos ha amado primero y en Jesús nos ha hecho sus hijos adoptivos. En nuestra vida todo es don de su amor. ¿Cómo quedar indiferentes ante un misterio tan grande? ¿Cómo no responder al amor del Padre celestial con una vida de hijos agradecidos? En Cristo se nos entregó totalmente a sí mismo, y nos llama a una relación personal y profunda con él.
Por tanto, cuanto más imitamos a Jesús y permanecemos unidos a él, tanto más entramos en el misterio de la santidad divina. Descubrimos que somos amados por él de modo infinito, y esto nos impulsa a amar también nosotros a nuestros hermanos. Amar implica siempre un acto de renuncia a sí mismo, "perderse a sí mismos", y precisamente así nos hace felices.

Ahora pasemos a considerar el evangelio de esta fiesta, el anuncio de las Bienaventuranzas, que hace poco hemos escuchado resonar en esta basílica. Dice Jesús: "Bienaventurados los pobres de espíritu, los que lloran, los mansos, los que tienen hambre y sed de justicia, los misericordiosos, los puros de corazón, los artífices de paz, los perseguidos por causa de la justicia" (cf. Mt 5, 3-10).

En realidad, el bienaventurado por excelencia es sólo él, Jesús. En efecto, él es el verdadero pobre de espíritu, el que llora, el manso, el que tiene hambre y sed de justicia, el misericordioso, el puro de corazón, el artífice de paz; él es el perseguido por causa de la justicia.

Las Bienaventuranzas nos muestran la fisonomía espiritual de Jesús y así manifiestan su misterio, el misterio de muerte y resurrección, de pasión y de alegría de la resurrección. Este misterio, que es misterio de la verdadera bienaventuranza, nos invita al seguimiento de Jesús y así al camino que lleva a ella.

En la medida en que acogemos su propuesta y lo seguimos, cada uno con sus circunstancias, también nosotros podemos participar de su bienaventuranza. Con él lo imposible resulta posible e incluso un camello pasa por el ojo de una aguja (cf. Mc 10, 25); con su ayuda, sólo con su ayuda, podemos llegar a ser perfectos como es perfecto el Padre celestial (cf. Mt 5, 48).
Queridos hermanos y hermanas, entramos ahora en el corazón de la celebración eucarística, estímulo y alimento de santidad. Dentro de poco se hará presente del modo más elevado Cristo, la vid verdadera, a la que, como sarmientos, se encuentran unidos los fieles que están en la tierra y los santos del cielo. Así será más íntima la comunión de la Iglesia peregrinante en el mundo con la Iglesia triunfante en la gloria.
En el Prefacio proclamaremos que los santos son para nosotros amigos y modelos de vida.

Invoquémoslos para que nos ayuden a imitarlos y esforcémonos por responder con generosidad, como hicieron ellos, a la llamada divina.

Invoquemos en especial a María, Madre del Señor y espejo de toda santidad. Que ella, la toda santa, nos haga fieles discípulos de su hijo Jesucristo. Amén