REFLEXIONANDO CON LOS PADRES DOMINICOS
MIERCOLES DE CENIZA
La luz de la Palabra de Dios
1ª Lectura: Joel 2, 12-18
15 ¡Tocad la trompeta en Sión, proclamad un ayuno sagrado, convocad una asamblea, 16 reunid al pueblo, congregad a la comunidad, juntad a los ancianos, traed también a los pequeños y a los niños de pecho! Deje el esposo su alcoba y la esposa su tálamo.
17 Que entre el vestíbulo y el altar lloren los sacerdotes, ministros del Señor, y digan: «Perdona a tu pueblo, Señor, y no entregues tu heredad al oprobio, a la burla de las gentes. ¿Por qué se ha de decir entre los pueblos: Dónde está su Dios?».
18 El Señor se mostró celoso de su tierra y perdonó a su pueblo.2ª Lectura: 2ª Corintios 5,20-21
20 Somos, pues, embajadores de Cristo, como si Dios exhortase por nosotros. En nombre de Cristo os rogamos: reconciliaos con Dios. 21 Al que no conoció pecado, le hizo pecado en lugar nuestro, para que nosotros seamos en él justicia de Dios.
1 Siendo, pues, colaboradores, os exhortamos a no recibir en vano la gracia de Dios. 2 Porque él dice: En el tiempo propicio te escuché y en el día de la salvación te ayudé.
Ahora es el tiempo propicio, ahora es el día de la salvación.
Evangelio: Mt 6,1-6
1 «Guardaos de practicar vuestra justicia delante de los hombres para que os vean; de otro modo, no tendréis mérito delante de vuestro Padre celestial». 2 «Por tanto, cuando des limosna, no toques la trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles para que los hombres los alaben. Os aseguro que ya recibieron su recompensa.
3 Tú, cuando des limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha, 4 para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará».
6 Tú, cuando reces, entra en tu habitación, cierra la puerta y reza a tu Padre, que está presente en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
16 «Cuando ayunéis, no estéis tristes como los hipócritas, que desfiguran su rostro para hacer ver a la gente que ayunan. Os aseguro que ya recibieron su recompensa.
17 Tú, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lávate la cara, 18 para que los hombres no se den cuenta de que ayunas, sino tu Padre, que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará».
Palabra de Dios.
Reflexión para este día
“ Convertíos a mi de todo corazón. Rasgad los corazones no las vestiduras: convertíos al Señor porque es compasivo y misericordioso”.
En Cuaresma, La Iglesia, guiada por la Palabra de Dios, nos propone un programa de vida claro y exigente. El núcleo de este programa es la conversión y la fe. La Iglesia nos invita a la conversión, a volvernos a Dios y a escucharle para que sepamos y podamos ser testigos de su verdad y de su amor. Una conversión que nace en el corazón, en la verdad de lo que somos, sentimos y hacemos. Una conversión como fruto de la misericordia de Dios, “que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta y viva”.
¡Es la Buena Noticia que nos ha traído Jesucristo!.

Se nos invita a ese cambio de mentalidad, como respuesta de fe auténtica. Jesús en persona nos lo dice: “Cuidad de practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos”. Es la réplica de Jesús a tanta hipocresía y a tanta apariencia reinante en nuestra sociedad. Jesús quiere y espera que seamos verdaderos discípulos suyos, no que sólo lo parezcamos. Desea que nos abramos a su mensaje y transmitamos vida, verdad, justicia, paz...: Amor. “En eso conocerán todos que sois de los míos”, dice el Maestro.
San Pablo, desde su propia experiencia de conversión y de fe en Jesús, nos invita a reconciliarnos con la verdad del mensaje de Jesús, Evangelio de Dios: “Os lo pedimos por Cristo, dejaos reconciliar con Dios”.
Miércoles de Ceniza. Cuaresma de 2010. ¡Que no sea una rutina, una costumbre vacía!. Intentemos que sea una apertura a la verdad y a la vida que brotan del Evangelio. Y, fieles a Cristo, tomemos una decisión:
Sembrar sus frutos en nuestro entorno familiar y social.
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