MISA SOLEMNE A LAS 10:00
Hoy es la fiesta de nuestro Patro San Andres Apostol uno de los doce apóstoles.Hermano del apóstol San Pedro. Ambos eran galileos y pescadores. A Andrés le correspondió en distintas ocasiones la excepcional misión de ser apóstol de apóstoles como en el caso de su mismo hermano.
"Andrés es el primer llamado por Jesús, que pasa a otras la llamada. El es el prototipo del discípulo que ha aprendido a escuchar para oír y a mirar para ver. Es el que ha esperado y ha encontrado al Esperado por los pueblos. Es el creyente que vive atento a la humanidad y a la divinidad. El puente entre el hambre y los panes. El mediador entre los paganos y el Hijo de Dios. El modelo del verdadero discípulo de un rey que perdona el pecado del mundo".
«Os haré pescadores de hombres»
Hoy es la fiesta de san Andrés apóstol, una fiesta celebrada de manera solemne entre los cristianos de Oriente. Fue uno de los dos primeros jóvenes que conocieron a Jesús a la orilla del río Jordán y que tuvieron una larga conversación con Él. Enseguida buscó a su hermano Pedro, diciéndole «Hemos encontrado al Mesías» y lo llevó a Jesús (Jn 2,41). Poco tiempo después, Jesús llamó a estos dos hermanos pescadores amigos suyos, tal como leemos en el Evangelio de hoy: «Venid conmigo y os haré pescadores de hombres» (Mt 4,19). En el mismo pueblo había otra pareja de hermanos, Santiago y Juan, compañeros y amigos de los primeros, y pescadores como ellos. Jesús los llamó también a seguirlo. Es maravilloso leer que ellos lo dejaron todo y le siguieron “al instante”, palabras que se repiten en ambos casos. A Jesús no se le ha de decir: “después”, “más adelante”, “ahora tengo demasiado trabajo”...
También a cada uno de nosotros —a todos los cristianos— Jesús nos pide cada día que pongamos a su servicio todo lo que somos y tenemos —esto significa dejarlo todo, no tener nada como propio— para que, viviendo con Él las tareas de nuestro trabajo profesional y de nuestra familia, seamos “pescadores de hombres”. ¿Qué quiere decir “pescadores de hombres”? Una bonita respuesta puede ser un comentario de san Juan Crisóstomo. Este Padre y Doctor de la Iglesia dice que Andrés no sabía explicarle bien a su hermano Pedro quién era Jesús y, por esto, «lo llevó a la misma fuente de la luz», que es Jesucristo. “Pescar hombres” quiere decir ayudar a quienes nos rodean en la familia y en el trabajo a que encuentren a Cristo que es la única luz para nuestro camino.
San Andrés y el ecumenismo
Su festividad litúrgica es muy celebrada y muy solemne en las Iglesias Orientales, tanto las que permanecen unidas a la Iglesia Católica como, sobre todo, en las Iglesias de la ortodoxia, que le denominan "el primer llamado entre los apóstoles".
De ahí, por tanto, que su fiesta litúrgica tenga muchas connotaciones ecuménicas. Tradicionalmente, la Iglesia Católica envía una delegación al Patriarcado Ecuménico de Constantinopla para conmemorar esta festividad. El Patriarcado de Constantinopla envía su delegación a Roma con motivo de la solemnidad de San Pedro.
San Andrés, después quizás de predicar a los escitas en la zona del Mar Negro y en Tracia, padeció probablemente el martirio en Patrás, en la región de Acaya. Sus reliquias y su culto se difundieron desde Constantinopla hasta las Islas Británicas, donde será reconocido como patrono de Escocia. Desde el siglo VIII recibe un extraordinario culto en Bizancio.
Tras la toma de Constantinopla en el año 1453, también Patrás cayó en manos de los turcos. Las reliquias del santo -su cabeza- fueron guardadas en Corfú. El 11 de abril de 1460 llegó a Roma, donde fue acogida primeramente en la Iglesia de Santa María del Pópolo. Dos días más tarde el Papa Pío II la trasladó en solemne y multitudinaria procesión a la Basílica de San Pedro con la promesa de devolverla a su sede original en cuanto fuera posible.
Pero hubieron de pasar cinco siglos hasta que, por decisión personal del Papa Pablo VII y como inequívoco gesto ecuménico, en pleno Concilio Vaticano II, el 26 de septiembre de 1964 fue trasladada a Patrás, acompañada de una delegación pontificia presidida por el Cardenal Agustín Bea, gran apóstol del ecumenismo.
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martes, 30 de noviembre de 2010
viernes, 26 de noviembre de 2010
ADVIENTO DOMINGO 1º – CICLO A
DOMINGO 1º – CICLO A
« ¡Estén prevenidos, la salvación está cerca!»
PRIMERA LECTURA
Lectura del libro del profeta Isaías 2, 1-5
Palabra que Isaías, hijo de Amós, recibió en una visión, acerca de Judá y de Jerusalén:
Sucederá al fin de los tiempos que la montaña de la Casa del Señor será afianzada sobre la cumbre de las montañas y se elevará por encima de las colinas. Todas las naciones afluirán hacia ella y acudirán pueblos numerosos, que dirán:
«Vengan, subamos a la montaña del Señor, a la Casa del Dios de Jacob! El nos instruirá en sus caminos y caminaremos por sus sendas. Porque de Sión saldrá la Ley, y de Jerusalén, la palabra del Señor.
El será juez entre las naciones y árbitro de pueblos numerosos. Con sus espadas forjarán arados y podaderas con sus lanzas. No levantará la espada una nación contra otra ni se adiestrarán más para la guerra. Ven, casa de Jacob, y caminemos a la luz del Señor!
Palabra de Dios.
SALMO Sal 121, 1-2. 4-5. 6-7. 8.9 (R.: cf. 1)
R. Vamos con alegría a la Casa del Señor.
Qué alegría cuando me dijeron:
«Vamos a la Casa del Señor»!
Nuestros pies ya están pisando
tus umbrales, Jerusalén.
Allí suben las tribus,
las tribus del Señor
-según es norma en Israel-
para celebrar el nombre del Señor.
Porque allí está el trono de la justicia,
el trono de la casa de David.
Auguren la paz a Jerusalén:
«vivan seguros los que te aman!
haya paz en tus muros
y seguridad en tus palacios!»
Por amor a mis hermanos y amigos,
diré: «La paz esté contigo.»
Por amor a la Casa del Señor, nuestro Dios,
buscaré tu felicidad. R.
SEGUNDA LECTURA Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma 13, 11-14a
Ustedes saben en qué tiempo vivimos y que ya es hora de despertarse, porque la salvación está ahora más cerca de nosotros que cuando abrazamos la fe. La noche está muy avanzada y se acerca el día. Abandonemos las obras propias de la noche y vistámonos con la armadura de la luz. Como en pleno día, procedamos dignamente: basta de excesos en la comida y en la bebida, basta de lujuria y libertinaje, no más peleas ni envidias. Por el contrario, revístanse del Señor Jesucristo.
Palabra de Dios.
EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 24, 37-44
En aquel tiempo Jesús dijo a sus discípulos:
Cuando venga el Hijo del hombre, sucederá como en tiempos de Noé. En los días que precedieron al diluvio, la gente comía, bebía y se
casaba, hasta que Noé entró en el arca; y no sospechaban nada, hasta que llegó el diluvio y los arrastró a todos. Lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre. De dos hombres que estén en el campo, uno será llevado y el otro dejado. De dos mujeres que estén moliendo, una será llevada y la otra dejada.
Estén prevenidos, porque ustedes no saben qué día vendrá su Señor.
Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora de la noche va a llegar el ladrón, velaría y no dejaría perforar las paredes de su casa. Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre vendrá a la hora menos pensada.
Palabra del Señor.
Para reflexionar
Si escuchamos con atención las voces que nos van llegando a cada instante, podemos reconocer a grandes rasgos, dos grupos que, aunque son distintos, encajan perfectamente.
Por un lado aparecen las voces que nos vienen a través de los medios de comunicación social y que, intentando mostrarnos la realidad, machacan constantemente con el lado oscuro de la existencia del hombre y del mundo. Los informativos, los periódicos y los programas de actualidad se han convertido en profetas de calamidades. De 100 informaciones podemos decir generosamente que hay un tres por ciento de buenas y alentadoras noticias. "Lo bueno no existe".
Esto va creando un clima de perpejlidad, de miedo, de hastío en el cual lo mejor es no pensar, evadirse o… hacerle caso al otro grupo de voces que a través de la publicidad y la propaganda nos hacen promesas de la felicidad con un costo relativamente bajo. Si tenemos en cuenta que la verdadera felicidad no tiene precio; ésta se alcanza al costo de una gaseosa, de una tintura de pelo o de un yogurt que ayuda al tránsito lento entre otras cosas.
Sería absurdo negar que la realidad está llena de luces y de sombras. Un aspecto muy típico de nuestra posmodernidad es el desencanto. Estamos de vuelta de muchas grandes ilusiones y lo que se nos presenta nos invita a tener miedo al futuro, que se muestra como incierto y con frecuencia amenazador. Parece como si no hubiera más razones para la esperanza.
Estamos decepcionados de los hombres que ostentando los valores más nobles hacen grandes obras pero pueden llegar a cometer inhumanidades terribles. Estamos decepcionados de las estructuras y de las instituciones porque se han convertido en lugares de ventaja y no de servicio al hombre y a la sociedad.
Si tenemos los pies sobre la tierra, no hay lugar para pensar que todo puede ser distinto. Y a los que creen que las cosas pueden cambiar se los trata de ilusos, de hombres y mujeres que andan en las nubes.
Hacerse ilusiones, y sobre todo, vivir con ideales, aparece como un terrible pecado contra una de las grandes virtudes: el realismo. A menudo las cosas que nos rodean no nos gustan en absoluto, pero no sabemos ni vemos cómo cambiarlas. O nos da pereza. Y al fin y al cabo -nos decimos- dejando pasar el tiempo "uno se acostumbra a todo", "más vale pájaro en mano que cien volando".
Esto lleva a que muchos vivan sin ningún nivel espiritual, sin ningún proyecto de vida que haga que valga la pena vivir. Este modo de entender la vida contrasta con el que nos presentan las lecturas de hoy. Frente al ir viviendo medio dormidos por la anestesia, y medio movidos por simple inercia, el anuncio de un futuro nuevo, de un mundo distinto, se convierte en una fuerza capaz de transformar el presente.
La primera lectura, tomada del profeta Isaías, nos presenta la imagen del monte del Señor, la montaña santa que Dios se eligió en la tierra de Judá, sobre la cual se alza hasta el día de hoy Jerusalén, y se alzaba hasta hace unos 2000 años el templo de los judíos. Isaías vaticina un destino glorioso para Sión, el de convertirse en el centro del mundo y de la historia, de donde fluya sobre el mundo la Palabra y la ley justa y liberadora del Señor. Anuncia además una era de paz universal expresada con las imágenes de las espadas convertidas en arados y las lanzas en podaderas.
San Pablo nos advierte: "la salvación está más cerca que cuando empezamos a creer", y "el día está encima": no es la noche la que nos amenaza, sino el día que va a venir y que sería una pena que no lo aprovecháramos en toda su luz. Lo que se anuncia no es amenaza, sino promesa. Es un don que se nos ofrece, por eso es urgente la llamada a despabilarse.
Este domingo nos recuerda el horizonte último de la historia, que se identifica con la venida del Hijo del Hombre. Ahí se inscribe nuestra vida y se subraya la importancia de lo que está en juego. De aquí la recomendación a velar. El mensaje central del Adviento es que Dios ama a nuestro mundo y ha cumplido sus promesas superando las esperanzas humanas. Jesucristo, con su vida, muerte y resurrección ya ha traído la plenitud de la vida en Dios a los hombres y esto provoca nuestra fidelidad.
Este mensaje lleva a dos actitudes: la esperanza y la vigilancia. La esperanza es desear provocando, desear algo tan apasionadamente que me entrego a la realización de eso que espero.
Dios en Jesucristo es la raíz de la verdadera esperanza humana. Cuando todo se hunde, Él sigue fiel. La esperanza cristiana es segura: Dios siempre hace posible nuestra vida de amor y de paz. No sabemos qué pasará mañana o con qué mundo se encontrarán nuestros hijos, o cómo encararemos problemas terribles e insolubles. Nosotros creemos que Dios sigue siendo fiel; hoy, mañana y siempre. Dios nos ha prometido el Reino como una tarea, una misión, un quehacer apasionante. La esperanza cristiana es la respuesta a la promesa de Dios.
Para que la esperanza se mantenga viva necesitamos estar preparados. La vigilancia es la toma de conciencia, la salida de nosotros mismos, de nuestro egoísmo, para mirar a los demás. La vigilancia no es estar en una espera pasiva pendientes del que va a venir por el horizonte sin atender al que viene y aparece cada día en el centro mismo de nuestro presente. Es estar alerta, despierto y activo en las "obras de la luz".
En el horizonte del adviento, que es el anuncio de la segunda venida para consumar el reino de Dios, se hace imprescindible la vigilancia para interpretar las señales y decidir nuestro camino, nuestro compromiso, lo que podemos y tenemos que hacer para facilitar el reinado de Dios, que es justicia y amor y paz para todos. La vigilancia tiene que ser como los ojos de nuestra esperanza.
La llamada a la vigilancia significa vivir sin demasiadas seguridades, constatar nuestras debilidades y equivocaciones, arrepentirnos y volver a empezar. Es la manera de estar atentos a la presencia viva, amorosa, exigente de Dios en cada momento de nuestra vida.
El cristiano vela no porque tenga miedo a la llegada del "Señor". Sino porque quiere que el Señor, cuando se presente -y siempre será de improviso- lo encuentre comprometido en la construcción de una ciudad terrena más justa, fraterna, habitable.
Esta esperanza de lo que parece imposible, del reino de Dios, no anula nuestras legítimas esperanzas, las pequeñas esperanzas de cada día, sino que las convierte en señales que van marcando el camino de nuestro éxodo de la esclavitud hacia el reino de la libertad, hacia la casa del Padre.
La venida última tendrá lugar al final de los días. Mientras tanto a nosotros nos interesa especialmente la venida de Dios a la vida ordinaria, a ésa que nos recuerda el Evangelio de hoy al aludir a Noé, a los dos hombres que están en el campo y a las dos mujeres que muelen o al ladrón nocturno. Dios siempre viene como salvación del hombre.
Adviento es tiempo de vigilar escuchando la Palabra y caminando a la luz del Señor; leyendo en profundidad los acontecimientos; penetrando en el misterio de la persona y de la historia, bajo la acción del Espíritu que pone en marcha nuestra esperanza, que es la esperanza del mundo. Vigilar es creer; es comprometerse; es sobre todo y siempre, esperar.
Adviento: tiempo de esperanza, de salvación. Hora de estar atentos y de mirar al futuro con la certeza de que el Señor cumple sus promesas y que por eso tiene sentido nuestro caminar construyendo el reino.
…Así nos ocurre también a nosotros al mirar la realidad de nuestros pueblos y de nuestra Iglesia, con sus valores, sus limitaciones, sus angustias y esperanzas. Mientras sufrimos y nos alegramos, permanecemos en el amor de Cristo viendo nuestro mundo, tratamos de discernir sus caminos con la gozosa esperanza y la indecible gratitud de creer en Jesucristo. El es el Hijo de Dios verdadero, el único Salvador de la humanidad. La importancia única e insustituible de Cristo para nosotros, para la humanidad, consiste en que Cristo es el Camino, la Verdad y la Vida. "Si no conocemos a Dios en Cristo y con Cristo, toda la realidad se convierte en un enigma indescifrable; no hay camino y, al no haber camino, no hay vida ni verdad"[1]. En el clima cultural relativista que nos circunda, donde es aceptada solo una religión natural, se hace siempre más importante y urgente radicar y hacer madurar en todo el cuerpo eclesial la certeza que Cristo, el Dios de rostro humano, es nuestro verdadero y único salvador... (Aparecida 22)
(fuente: http://nicolasretes.blogspot.com )
« ¡Estén prevenidos, la salvación está cerca!»
PRIMERA LECTURA
Lectura del libro del profeta Isaías 2, 1-5
Palabra que Isaías, hijo de Amós, recibió en una visión, acerca de Judá y de Jerusalén:
Sucederá al fin de los tiempos que la montaña de la Casa del Señor será afianzada sobre la cumbre de las montañas y se elevará por encima de las colinas. Todas las naciones afluirán hacia ella y acudirán pueblos numerosos, que dirán:
«Vengan, subamos a la montaña del Señor, a la Casa del Dios de Jacob! El nos instruirá en sus caminos y caminaremos por sus sendas. Porque de Sión saldrá la Ley, y de Jerusalén, la palabra del Señor.
El será juez entre las naciones y árbitro de pueblos numerosos. Con sus espadas forjarán arados y podaderas con sus lanzas. No levantará la espada una nación contra otra ni se adiestrarán más para la guerra. Ven, casa de Jacob, y caminemos a la luz del Señor!
Palabra de Dios.
SALMO Sal 121, 1-2. 4-5. 6-7. 8.9 (R.: cf. 1)
R. Vamos con alegría a la Casa del Señor.
Qué alegría cuando me dijeron:
«Vamos a la Casa del Señor»!
Nuestros pies ya están pisando
tus umbrales, Jerusalén.
Allí suben las tribus,
las tribus del Señor
-según es norma en Israel-
para celebrar el nombre del Señor.
Porque allí está el trono de la justicia,
el trono de la casa de David.
Auguren la paz a Jerusalén:
«vivan seguros los que te aman!
haya paz en tus muros
y seguridad en tus palacios!»
Por amor a mis hermanos y amigos,
diré: «La paz esté contigo.»
Por amor a la Casa del Señor, nuestro Dios,
buscaré tu felicidad. R.
SEGUNDA LECTURA Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma 13, 11-14a
Ustedes saben en qué tiempo vivimos y que ya es hora de despertarse, porque la salvación está ahora más cerca de nosotros que cuando abrazamos la fe. La noche está muy avanzada y se acerca el día. Abandonemos las obras propias de la noche y vistámonos con la armadura de la luz. Como en pleno día, procedamos dignamente: basta de excesos en la comida y en la bebida, basta de lujuria y libertinaje, no más peleas ni envidias. Por el contrario, revístanse del Señor Jesucristo.
Palabra de Dios.
EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 24, 37-44
En aquel tiempo Jesús dijo a sus discípulos:
Cuando venga el Hijo del hombre, sucederá como en tiempos de Noé. En los días que precedieron al diluvio, la gente comía, bebía y se
casaba, hasta que Noé entró en el arca; y no sospechaban nada, hasta que llegó el diluvio y los arrastró a todos. Lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre. De dos hombres que estén en el campo, uno será llevado y el otro dejado. De dos mujeres que estén moliendo, una será llevada y la otra dejada.
Estén prevenidos, porque ustedes no saben qué día vendrá su Señor.
Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora de la noche va a llegar el ladrón, velaría y no dejaría perforar las paredes de su casa. Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre vendrá a la hora menos pensada.
Palabra del Señor.
Para reflexionar
Si escuchamos con atención las voces que nos van llegando a cada instante, podemos reconocer a grandes rasgos, dos grupos que, aunque son distintos, encajan perfectamente.
Por un lado aparecen las voces que nos vienen a través de los medios de comunicación social y que, intentando mostrarnos la realidad, machacan constantemente con el lado oscuro de la existencia del hombre y del mundo. Los informativos, los periódicos y los programas de actualidad se han convertido en profetas de calamidades. De 100 informaciones podemos decir generosamente que hay un tres por ciento de buenas y alentadoras noticias. "Lo bueno no existe".
Esto va creando un clima de perpejlidad, de miedo, de hastío en el cual lo mejor es no pensar, evadirse o… hacerle caso al otro grupo de voces que a través de la publicidad y la propaganda nos hacen promesas de la felicidad con un costo relativamente bajo. Si tenemos en cuenta que la verdadera felicidad no tiene precio; ésta se alcanza al costo de una gaseosa, de una tintura de pelo o de un yogurt que ayuda al tránsito lento entre otras cosas.
Sería absurdo negar que la realidad está llena de luces y de sombras. Un aspecto muy típico de nuestra posmodernidad es el desencanto. Estamos de vuelta de muchas grandes ilusiones y lo que se nos presenta nos invita a tener miedo al futuro, que se muestra como incierto y con frecuencia amenazador. Parece como si no hubiera más razones para la esperanza.
Estamos decepcionados de los hombres que ostentando los valores más nobles hacen grandes obras pero pueden llegar a cometer inhumanidades terribles. Estamos decepcionados de las estructuras y de las instituciones porque se han convertido en lugares de ventaja y no de servicio al hombre y a la sociedad.
Si tenemos los pies sobre la tierra, no hay lugar para pensar que todo puede ser distinto. Y a los que creen que las cosas pueden cambiar se los trata de ilusos, de hombres y mujeres que andan en las nubes.
Hacerse ilusiones, y sobre todo, vivir con ideales, aparece como un terrible pecado contra una de las grandes virtudes: el realismo. A menudo las cosas que nos rodean no nos gustan en absoluto, pero no sabemos ni vemos cómo cambiarlas. O nos da pereza. Y al fin y al cabo -nos decimos- dejando pasar el tiempo "uno se acostumbra a todo", "más vale pájaro en mano que cien volando".
Esto lleva a que muchos vivan sin ningún nivel espiritual, sin ningún proyecto de vida que haga que valga la pena vivir. Este modo de entender la vida contrasta con el que nos presentan las lecturas de hoy. Frente al ir viviendo medio dormidos por la anestesia, y medio movidos por simple inercia, el anuncio de un futuro nuevo, de un mundo distinto, se convierte en una fuerza capaz de transformar el presente.
La primera lectura, tomada del profeta Isaías, nos presenta la imagen del monte del Señor, la montaña santa que Dios se eligió en la tierra de Judá, sobre la cual se alza hasta el día de hoy Jerusalén, y se alzaba hasta hace unos 2000 años el templo de los judíos. Isaías vaticina un destino glorioso para Sión, el de convertirse en el centro del mundo y de la historia, de donde fluya sobre el mundo la Palabra y la ley justa y liberadora del Señor. Anuncia además una era de paz universal expresada con las imágenes de las espadas convertidas en arados y las lanzas en podaderas.
San Pablo nos advierte: "la salvación está más cerca que cuando empezamos a creer", y "el día está encima": no es la noche la que nos amenaza, sino el día que va a venir y que sería una pena que no lo aprovecháramos en toda su luz. Lo que se anuncia no es amenaza, sino promesa. Es un don que se nos ofrece, por eso es urgente la llamada a despabilarse.
Este domingo nos recuerda el horizonte último de la historia, que se identifica con la venida del Hijo del Hombre. Ahí se inscribe nuestra vida y se subraya la importancia de lo que está en juego. De aquí la recomendación a velar. El mensaje central del Adviento es que Dios ama a nuestro mundo y ha cumplido sus promesas superando las esperanzas humanas. Jesucristo, con su vida, muerte y resurrección ya ha traído la plenitud de la vida en Dios a los hombres y esto provoca nuestra fidelidad.
Este mensaje lleva a dos actitudes: la esperanza y la vigilancia. La esperanza es desear provocando, desear algo tan apasionadamente que me entrego a la realización de eso que espero.
Dios en Jesucristo es la raíz de la verdadera esperanza humana. Cuando todo se hunde, Él sigue fiel. La esperanza cristiana es segura: Dios siempre hace posible nuestra vida de amor y de paz. No sabemos qué pasará mañana o con qué mundo se encontrarán nuestros hijos, o cómo encararemos problemas terribles e insolubles. Nosotros creemos que Dios sigue siendo fiel; hoy, mañana y siempre. Dios nos ha prometido el Reino como una tarea, una misión, un quehacer apasionante. La esperanza cristiana es la respuesta a la promesa de Dios.
Para que la esperanza se mantenga viva necesitamos estar preparados. La vigilancia es la toma de conciencia, la salida de nosotros mismos, de nuestro egoísmo, para mirar a los demás. La vigilancia no es estar en una espera pasiva pendientes del que va a venir por el horizonte sin atender al que viene y aparece cada día en el centro mismo de nuestro presente. Es estar alerta, despierto y activo en las "obras de la luz".
En el horizonte del adviento, que es el anuncio de la segunda venida para consumar el reino de Dios, se hace imprescindible la vigilancia para interpretar las señales y decidir nuestro camino, nuestro compromiso, lo que podemos y tenemos que hacer para facilitar el reinado de Dios, que es justicia y amor y paz para todos. La vigilancia tiene que ser como los ojos de nuestra esperanza.
La llamada a la vigilancia significa vivir sin demasiadas seguridades, constatar nuestras debilidades y equivocaciones, arrepentirnos y volver a empezar. Es la manera de estar atentos a la presencia viva, amorosa, exigente de Dios en cada momento de nuestra vida.
El cristiano vela no porque tenga miedo a la llegada del "Señor". Sino porque quiere que el Señor, cuando se presente -y siempre será de improviso- lo encuentre comprometido en la construcción de una ciudad terrena más justa, fraterna, habitable.
Esta esperanza de lo que parece imposible, del reino de Dios, no anula nuestras legítimas esperanzas, las pequeñas esperanzas de cada día, sino que las convierte en señales que van marcando el camino de nuestro éxodo de la esclavitud hacia el reino de la libertad, hacia la casa del Padre.
La venida última tendrá lugar al final de los días. Mientras tanto a nosotros nos interesa especialmente la venida de Dios a la vida ordinaria, a ésa que nos recuerda el Evangelio de hoy al aludir a Noé, a los dos hombres que están en el campo y a las dos mujeres que muelen o al ladrón nocturno. Dios siempre viene como salvación del hombre.
Adviento es tiempo de vigilar escuchando la Palabra y caminando a la luz del Señor; leyendo en profundidad los acontecimientos; penetrando en el misterio de la persona y de la historia, bajo la acción del Espíritu que pone en marcha nuestra esperanza, que es la esperanza del mundo. Vigilar es creer; es comprometerse; es sobre todo y siempre, esperar.
Adviento: tiempo de esperanza, de salvación. Hora de estar atentos y de mirar al futuro con la certeza de que el Señor cumple sus promesas y que por eso tiene sentido nuestro caminar construyendo el reino.
…Así nos ocurre también a nosotros al mirar la realidad de nuestros pueblos y de nuestra Iglesia, con sus valores, sus limitaciones, sus angustias y esperanzas. Mientras sufrimos y nos alegramos, permanecemos en el amor de Cristo viendo nuestro mundo, tratamos de discernir sus caminos con la gozosa esperanza y la indecible gratitud de creer en Jesucristo. El es el Hijo de Dios verdadero, el único Salvador de la humanidad. La importancia única e insustituible de Cristo para nosotros, para la humanidad, consiste en que Cristo es el Camino, la Verdad y la Vida. "Si no conocemos a Dios en Cristo y con Cristo, toda la realidad se convierte en un enigma indescifrable; no hay camino y, al no haber camino, no hay vida ni verdad"[1]. En el clima cultural relativista que nos circunda, donde es aceptada solo una religión natural, se hace siempre más importante y urgente radicar y hacer madurar en todo el cuerpo eclesial la certeza que Cristo, el Dios de rostro humano, es nuestro verdadero y único salvador... (Aparecida 22)
(fuente: http://nicolasretes.blogspot.com )
miércoles, 24 de noviembre de 2010
La luz del mundo: Benedicto XVI Puntos principales de su nuevo libro
Benedicto XVI se ha convertido en el primer pontífice que admite el uso del preservativo (eso sí, en "ciertos casos"), según afirma en un nuevo libro, La luz del mundo. El Papa, la iglesia y las señales del tiempo', que se publica este martes.
El libro se basa en una larga entrevista con el periodista católico Peter Seewald. Estos son algunos de sus puntos principales:
Uso del preservativo
El Papa dice que la iglesia no ve el uso del preservativo como "una solución real o moral" al problema del sida. Sin embargo, podría estar justificado en algunos casos, como una prostituta que lo usa para reducir el riesgo de infección y de este modo se hace responsable de sus actos. "Puede ser un primer paso hacia una moralización, un debut de responsabilidad", dice.
Casos de pederastia en la iglesia
El reciente escándalo por los casos de abusos sexuales a niños cometidos por sacerdotes supusieron un "shock sin precedentes", y eso que el Papa había seguido el tema durante varios años. El Sumo Pontífice añade que comprende que la gente dejase la Iglesia católica como protesta.
El obispo Williamson
En enero, cuando el Vaticano levantó la excomunión a cuatro obispos ultratradicionalistas, ignoraba que uno de ellos negaba el Holocausto. No lo habría hecho de haberlo sabido, reconoce el Sumo Pontífice.
Pío XII
El Papa que gobernó la Iglesia durante la Segunda Guerra Mundial, a quien los críticos acusan de no haber salvado a los judíos durante el Holocausto, fue "uno de los grandes hombres rectos, salvó más judíos que nadie".
Resignación papal
El papa dice que estaría dispuesto a renunciar voluntariamente si "no fuese física, psicológica y espiritualmente capaz de lidiar con los deberes de su cargo". Esto lo convertiría en el segundo pontífice en hacerlo desde Celestino V en 1294.
Salud
A sus 83 años, insiste varias veces en su edad. "Yo... noto que mis fuerzas están disminuyendo", dice. Acerca de la Jornada Mundial de la Juventud, que se celebrará en agosto de 2011 en Madrid, dice que asistirá "si Dios quiere y todavía estoy vivo".
¿Infalible?
A la pregunta si "verdaderamente el Papa es infalible, un soberano absoluto, cuyo pensamiento y voluntad son ley", responde de manera categórica: "Eso es una equivocación". Según Benedicto XVI, el Papa se comporta "como cualquier otro obispo" y sólo en determinadas condiciones "cuando la tradición es clara y se sabe que no se actúa arbitrariamente, entonces puede decir que esa cuestión determinada es fe de la Iglesia". "Obviamente, el Papa puede equivocarse, ser Papa no significa considerarse un soberano colmo de gloria, sino uno que da testimonio de Cristo crucificado".
La infalibilidad del Papa, aprobada por el Concilio Vaticano I, es uno de los puntos que separan a las Iglesias Católica y Ortodoxa.
España
Sobre nuestro país, Benedicto XVI ha afirmado que España es un país "de contrastes dramáticos", como el actual "entre el secularismo radical y una fe convencida", o como entre la República en los años treinta y Franco.
Problemas de comunicación
El Sumo Pontífice admite que, en ocasiones, el Vaticano no ha conseguido difundir su mensaje adecuadamente. Sufrió un "fracaso total" en el tema del obispo Williamson, una controversia que podría haberse evitado descubriendo a través de Internet "con qué tipo de persona estábamos tratando".
Islam
Los países de mayoría musulmana pueden volverse intolerantes, "haciendo la coexistencia con los cristianos muy difícil", pero el Vaticano debe estar en contacto con "todas las corrientes del Islam abiertas y capaces del diálogo". Asimismo, sostiene que no ve razón para prohibir los velos integrales en Europa.
Iglesia ortodoxa rusa
El Sumo Pontífice ve posible una reunión con el patriarca Patriarch en un futuro no muy lejano.
El secularismo
Benedicto XVI cree que "se está extendiendo una nueva intolerancia" en los países occidentales que quieren limitar la expresión pública de la fe cristiana. Los cristianos deben movilizarse contra esto, afirma.
http://www.elmundo.es/elmundo/2010/11/20/internacional/1290287820.html
http://www.periodistadigital.com/religion/vaticano/2010/11/23/religion-iglesia-papa-lombardi-libro-preservativo-correccion.shtml
El libro se basa en una larga entrevista con el periodista católico Peter Seewald. Estos son algunos de sus puntos principales:
Uso del preservativo
El Papa dice que la iglesia no ve el uso del preservativo como "una solución real o moral" al problema del sida. Sin embargo, podría estar justificado en algunos casos, como una prostituta que lo usa para reducir el riesgo de infección y de este modo se hace responsable de sus actos. "Puede ser un primer paso hacia una moralización, un debut de responsabilidad", dice.
Casos de pederastia en la iglesia
El reciente escándalo por los casos de abusos sexuales a niños cometidos por sacerdotes supusieron un "shock sin precedentes", y eso que el Papa había seguido el tema durante varios años. El Sumo Pontífice añade que comprende que la gente dejase la Iglesia católica como protesta.
El obispo Williamson
En enero, cuando el Vaticano levantó la excomunión a cuatro obispos ultratradicionalistas, ignoraba que uno de ellos negaba el Holocausto. No lo habría hecho de haberlo sabido, reconoce el Sumo Pontífice.
Pío XII
El Papa que gobernó la Iglesia durante la Segunda Guerra Mundial, a quien los críticos acusan de no haber salvado a los judíos durante el Holocausto, fue "uno de los grandes hombres rectos, salvó más judíos que nadie".
Resignación papal
El papa dice que estaría dispuesto a renunciar voluntariamente si "no fuese física, psicológica y espiritualmente capaz de lidiar con los deberes de su cargo". Esto lo convertiría en el segundo pontífice en hacerlo desde Celestino V en 1294.
Salud
A sus 83 años, insiste varias veces en su edad. "Yo... noto que mis fuerzas están disminuyendo", dice. Acerca de la Jornada Mundial de la Juventud, que se celebrará en agosto de 2011 en Madrid, dice que asistirá "si Dios quiere y todavía estoy vivo".
¿Infalible?
A la pregunta si "verdaderamente el Papa es infalible, un soberano absoluto, cuyo pensamiento y voluntad son ley", responde de manera categórica: "Eso es una equivocación". Según Benedicto XVI, el Papa se comporta "como cualquier otro obispo" y sólo en determinadas condiciones "cuando la tradición es clara y se sabe que no se actúa arbitrariamente, entonces puede decir que esa cuestión determinada es fe de la Iglesia". "Obviamente, el Papa puede equivocarse, ser Papa no significa considerarse un soberano colmo de gloria, sino uno que da testimonio de Cristo crucificado".
La infalibilidad del Papa, aprobada por el Concilio Vaticano I, es uno de los puntos que separan a las Iglesias Católica y Ortodoxa.
España
Sobre nuestro país, Benedicto XVI ha afirmado que España es un país "de contrastes dramáticos", como el actual "entre el secularismo radical y una fe convencida", o como entre la República en los años treinta y Franco.
Problemas de comunicación
El Sumo Pontífice admite que, en ocasiones, el Vaticano no ha conseguido difundir su mensaje adecuadamente. Sufrió un "fracaso total" en el tema del obispo Williamson, una controversia que podría haberse evitado descubriendo a través de Internet "con qué tipo de persona estábamos tratando".
Islam
Los países de mayoría musulmana pueden volverse intolerantes, "haciendo la coexistencia con los cristianos muy difícil", pero el Vaticano debe estar en contacto con "todas las corrientes del Islam abiertas y capaces del diálogo". Asimismo, sostiene que no ve razón para prohibir los velos integrales en Europa.
Iglesia ortodoxa rusa
El Sumo Pontífice ve posible una reunión con el patriarca Patriarch en un futuro no muy lejano.
El secularismo
Benedicto XVI cree que "se está extendiendo una nueva intolerancia" en los países occidentales que quieren limitar la expresión pública de la fe cristiana. Los cristianos deben movilizarse contra esto, afirma.
http://www.elmundo.es/elmundo/2010/11/20/internacional/1290287820.html
http://www.periodistadigital.com/religion/vaticano/2010/11/23/religion-iglesia-papa-lombardi-libro-preservativo-correccion.shtml
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