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sábado, 19 de abril de 2014

FELICES PASCUAS AMIG@S




Hoy es un día en que podemos decir: 
El Señor a Resucitado Aleluya.....
Que  El Dios nosotros no se  quedo en la tumba vacía se quedo en nuestras vidas,
El  Dios con nosotros vive y esta ahí donde te encuentras.
Mañana Gritemos al mundo que el Señor a Resucitado y que cada  uno de  nosotros también  queremos resucitar  para vivir en la  alegría  de saber llamarnos unos a otros Hermanos.
Hoy estoy  Feliz  porque mi Señor  tu Señor  no me  defraudo  me regalo una vocación a vos te regalo tu vocación seas  lo que seas,  a cada uno  nos regalo algo a  medida.
El  lunes  después de este  triduo pascual comenzaremos de nuevo  a caminar y ahí  radica la  belleza.
Caminar sin mirar para atrás sin mirar si te abofetearon, caminar  sin mirar quien te  insulto, porque ahora  tenemos a un Dios que Resucito y que es nuevo y que lo pasado ya fue y se quedo allá  donde  siempre tenia que estar. 
Amig@ bloguero que entras a leerme reza por mi para que  persevere en mi vocación, reza por todos los sacerdotes del  mundo que muchas veces son abofeteados  por las actitudes de las  personas, no olvides que los sacerdotes son personas igual que  vosotros. 
Seguro estoy que muchas veces se equivocan en sus decisiones, pero que al mismo tiempo  tienen que estar al frente y también  atrás para seguir pastoreando al rebaño que se les encomendó.




  • Que el camino venga a tu encuentro,
  • Que el viento sople siempre a tu espalda,
  • Que el sol te de siempre en la cara,
  • Que la lluvia caiga lentamente en tu campo
  • y hasta, que volvamos a vernos...
  • Que Dios te tenga en la palma de su mano.



Frases de Amistad

  • Los amigos son como las estrellas, no siempre hablas con ellas pero tu sabes que siempre están allí.
  • Ya se que no quieres que te quiera, pero no lo puedo remediar… y aunque sea sólo como amiga, a tu lado quiero estar.
  • Amigos son perlas que cultivamos en el fondo de nuestros corazones.
  • Un verdadero amigo es aquel que entra cuando todos los demás se van.
  • Mucha gente entra en y sale de su vida a lo largo de los años. Pero solo los verdaderos amigos dejan huellas en su corazón.

¡Felices Pascuas de Resurrección! Este es el día más importante para el cristiano, porque significa que la esperanza de una vida eterna en compañía de Dios es real gracias a Cristo

 La resurrección de Cristo no es fruto de una especulación, de una experiencia mística. Es un acontecimiento que sobrepasa ciertamente la historia, pero que sucede en un momento preciso de la historia dejando en ella una huella indeleble. La luz que deslumbró a los guardias encargados de vigilar el sepulcro de Jesús ha atravesado el tiempo y el espacio. Es una luz diferente, divina, que ha roto las tinieblas de la muerte y ha traído al mundo el esplendor de Dios, el esplendor de la Verdad y del Bien
 La luz que deslumbró a los guardias encargados de vigilar el sepulcro de Jesús ha atravesado el tiempo y el espacio. Es una luz diferente, divina, que ha roto las tinieblas de la muerte y ha traído al mundo el esplendor de Dios, el esplendor de la Verdad y del Bien.
Así como en primavera los rayos del sol hacen brotar y abrir las yemas en las ramas de los árboles, así también la irradiación que surge de la resurrección de Cristo da fuerza y significado a toda esperanza humana, a toda expectativa, deseo, proyecto. Por eso, todo el universo se alegra hoy, al estar incluido en la primavera de la humanidad, que se hace intérprete del callado himno de alabanza de la creación. El aleluya pascual, que resuena en la Iglesia peregrina en el mundo, expresa la exultación silenciosa del universo y, sobre todo, el anhelo de toda alma humana sinceramente abierta a Dios, más aún, agradecida por su infinita bondad, belleza y verdad.
«En tu resurrección, Señor, se alegren los cielos y la tierra». A esta invitación de alabanza que sube hoy del corazón de la Iglesia, los «cielos» responden al completo: La multitud de los ángeles, de los santos y beatos se suman unánimes a nuestro júbilo. En el cielo, todo es paz y regocijo.Pero en la tierra, lamentablemente, no es así. Aquí, en nuestro mundo, el aleluya pascual contrasta todavía con los lamentos y el clamor que provienen de tantas situaciones dolorosas: miseria, hambre, enfermedades, guerras, violencias. Y, sin embargo, Cristo ha muerto y resucitado precisamente por esto.



Ha muerto a causa de nuestros pecados de hoy, y ha resucitado también para redimir nuestra historia de hoy. Por eso, mi mensaje quiere llegar a todos y, como anuncio profético, especialmente a los pueblos y las comunidades que están sufriendo un tiempo de pasión, para que Cristo resucitado les abra el camino de la libertad, la justicia y la paz.

martes, 15 de abril de 2014

SEMANA SANTA ¿VIVIMOS CON ESPERANZA?



En estos días  todo el mundo  empieza  a moverse  acorde a las procesiones.... bueno es un  decir, las procesiones no siempre  pueden llegar a ser, de Semana Santa, puede que  sean otras  procesiones  en su vida. Pero al mismo tiempo  os  invito a vivir con esperanza de que no hay mal que  dure mil años animo a todos.

La Semana Santa para los Cristianos es un momento de comenzar a replantearnos nuestro ser de Testigos, tendríamos que  comprender esta palabra.
Ser Testigo es vivir con alegría y esperanza al estilo  de Jesús de Nazareth, si así es, al estilo de este  buen hombre que camino junto a  nosotros, a quien el  ciego lo reconoció como el Hijo de Dios, o la Samaritana con quien dialoga y le dice "Si supieras quien te  pide de beber", con las hermanas de Lázaro a quien hace ver que las cosas de Dios son distintas a las de los hombres.

En estos  días de Semana  Santa es Preciso  caminar mirando hacia la Cruz, de ahí brotara el signo indeleble de la Eucaristía, "Haced esto en  conmemoración mía".

Jesús nos enseñó que la verdadera grandeza se mide por nuestra capacidad de servicio a los demás. Sucedió en la noche del jueves de aquella primera Semana Santa; la última en la vida terrenal de Jesús. Después de que el sol se ocultaba se daba inicio a la celebración de la Pascua, la fiesta más importante para todo el pueblo... 

Sucedió en la noche del jueves de aquella primera Semana Santa; la última en la vida terrenal de Jesús. Después de que el sol se ocultaba se daba inicio a la celebración de la Pascua, la fiesta más importante para todo el pueblo; aquella en la que se recordaban las acciones liberadoras de Dios cuando eran esclavos en Egipto.

Para los cristianos, el jueves santo rememora la institución de la cena del Señor o eucaristía, y en ella Cristo mismo nos invita a servir a los demás así como también él lo hizo: «Pues si yo, el Maestro y Señor, les he lavado a ustedes los pies, también ustedes deben lavarse los pies unos a otros.Yo les he dado un ejemplo, para que ustedes hagan lo mismo que yo les he hecho» (Juan 13.14–15).
Segura Se entregó en la cruz y lo hizo para que todos tuviéramos perdón de pecados; esa fue una entrega consecuente con su vida de servicio. Jesús sufrió una muerte violenta por ser fiel a la verdad predicada y por hacer el bien. Su vida y sus principios atrajeron la furia de muchos. No soportaron que sanara a un paralítico porque lo había hecho el día equivocado; no admitieron que se acercara a los marginados...

La muerte en una cruz constituía una pena denigrante, tanto que estaba destinada sólo para los esclavos, los provincianos y los criminales más bajos. No era común, por ejemplo, que se crucificara a un ciudadano romano; ellos tenían derechos que los protegían para no recibir esa muerte. Pero Jesús, siendo judío, y habiendo atentado con sus enseñanzas contra las más preciadas instituciones religiosas y políticas, tanto romanas como judías, fue condenado al vilipendio de la cruz. ¡Crucifícale!, fue el grito enfurecido de una turba de fanáticos que creían que Jesús debía morir a causa de su irreverencia.

La muerte de Jesús es una expresión del amor de Dios; gracias a ella es posible el perdón del Señor: «El amor consiste en esto: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo, para que, ofreciéndose en sacrificio, nuestros pecados quedaran perdonados» (1 Juan 4.10). Es el perdón de Dios y la reconciliación con él lo que está en el centro de la celebración del Viernes Santo. Podemos, entonces, entablar una nueva relación con Dios; estar en paz con él, coexistir en relaciones armoniosas con los demás —que cuánta falta nos hace en este momento de guerras infames—, y vivir una existencia reconciliada con nosotros mismos y con la creación.
Segura Después de su muerte todos sus seguidores más cercanos huyeron al perder toda ilusión. Los antiguos pescadores volvieron a la orilla del mar para reanudar sus antiguas labores; a su criterio todo había sido una experiencia transitoria y pasajera , llena de sueños y esperanzas, pero con un triste y dramática desenlace, pero...

Resulta extraño, pero cierto es que ninguno de los discípulos de Jesús esperaba que él, después de su muerte vergonzosa en la cruz, resucitara. La muerte fue temida por ellos y la resurrección descartada. Ellos debían haberla esperado puesto que el Maestro les habló en muchas ocasiones acerca de ella. Oyeron, pero no comprendieron, parece ser lo que ocurrió.

La verdad es que después de su muerte todos sus seguidores más cercanos huyeron al perder toda ilusión. Los antiguos pescadores volvieron a la orilla del mar para reanudar sus antiguas labores; todo había sido una experiencia transitoria, llena de sueños, pero con un triste final.

Este sabor a derrota abrumaba a dos de los suyos cuando Jesús los encontró mientras caminaban rumbo a Emaús, una aldea situada a más de 11 kilómetros al noroeste de Jerusalén. El sentimiento de fracaso acompañaba las conversaciones de estos dos caminantes quienes, aun sabiendo que unas mujeres no habían encontrado el cuerpo de Jesús y que un ángel les había anunciado su resurrección, no creían. «Nosotros teníamos la esperanza de que él sería el que había de libertar a la nación de Israel. Pero ya hace tres días que pasó todo eso» (Lucas 24.21).

Cristo resucitó. El efecto destructivo de la muerte ha sido vencido por el poder de la vida otorgada por Dios. El mal y la muerte no dictan, pues, la última palabra. El reino de Dios ha certificado ser la razón final de la historia.



miércoles, 9 de abril de 2014

EL TIEMPO DE DIOS


Sabes  Señor,  hoy quiero  hacerte llegar mi saludo,  quiero  que este  dia  sea  entregado a vos,  que mi  vida sea transformada por el amor que nos  tienes.
Que cada vez que pueda verte en rostro de mi  hermano vea el  rostro  tuyo, que tus pasos sean  nuestros pasos.
Te pido una sola cosa que esta Semana Santa pueda caminar a la  luz del evangelio y que todos los que nos vamos preparando  seamos  mas fieles a  tu  evangelio. 
Que nuestro ser  de Cristianos  no se termine  en la Semana Santa 
 
Durante estas fechas se celebra una fiesta religiosa de singular importancia para quien decida observarla. Se trata de la celebración de los últimos días de permanencia física del maestro Jesús de Nazaret en este planeta, y su importancia radica en lo trascendental de su existencia terrena por la manera en que El eligió vivir en la practica sus enseñanzas, aun ante las situaciones tan adversas que rodearon su partida.


Los últimos días de Jesús de Nazaret en la tierra estuvieron rodeados de grandes pruebas y dificultades, la mayoría más fuertes de lo que cualquier ser humano creería poder ser capaz de soportar, pero aun así este gran maestro demostró mediante su ejemplo, la grandeza que puede alcanzar el ser humano cuando se pone en contacto con su ser interior y este comienza a manifestarse en obras.


Entre los ejemplos que dio Jesús de Nazaret durante estos días podemos citar el de mantener la dignidad al enfrentar las mayores tribulaciones, el perdonar la traición por comprender la debilidad, mantener la ecuanimidad ante los mayores retos, comportarse compasivamente hasta con sus mayores enemigos, la fidelidad a sus ideales ante las mayores tentaciones, y así muchos otros pero, tal vez Su mayor ejemplo fue el de mantener la confianza en Dios aun a costa de Su propia vida y mediante ésta dar fe de la supervivencia del alma más allá del plano material.


La vida de Jesús de Nazaret tuvo un alto propósito, mostrarnos mediante una vida inmaculada el camino a seguir para acercarnos cada vez más a nuestro padre creador. Una vida dedicada a cumplir la voluntad de Dios manifestada en servir desinteresadamente a la humanidad.

Una vida tan ejemplar como la de este gran maestro nos invita a la reflexión sobre nuestro comportamiento para con nuestros semejantes, nuestra actitud ante las situaciones cotidianas y la manera en que pudiéramos mejorarlas si nos lo proponemos.


Si hacemos aunque sea un pequeño esfuerzo por imitar el ejemplo de Jesús El Cristo en nuestras vidas, estaremos dando grandes pasos hacia la elevación de la calidad de vida en este planeta y con ello contribuyendo al acercamiento de la humanidad para unirse en una sola raza, donde todos los hombre seamos hermanos y nos miremos los unos a los otros como iguales, reconociendo al Cristo interior en cada uno de nosotros para así permitir que el reino de los cielos se manifieste aquí en la tierra, como una vez lo predijo Jesús.

Estos días son ideales para recordar las enseñanzas de este sublime maestro del amor y la compasión comparándolas con nuestro estilo de vida para así poder establecer un patrón a seguir en nuestra vida diaria en armonía con las lecciones aprendidas de este estudio y de esta manera contribuir al enaltecimiento de los valores humanos en nuestra sociedad.


Que en estos días auspiciosos resucite el Cristo dentro de cada uno de nosotros brindándonos luz y vida eternas.