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Nuestros párrocos son algunos de los miembros más trabajadores de la Iglesia. El sacerdote parroquial típico trabaja los fines de s...

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viernes, 15 de mayo de 2015

FOTOS DE LAS FIESTAS: GRACIAS

Desde este  humilde  sitio  que es mi  blog  quiero  agradecer a cada de unos de los  integrantes de mi comunidad  parroquial, este  año nuestras fiestas han sido de verdad  FIESTAS EN  MAYÚSCULAS  
Todos  habéis participado con gran  Fe, Alegría  y sobre todo en  comunión;  días de muchas emociones re - encontradas,  no  se puede ser mas de Torres sin bailar a Nuestra Madre la Virgen del Castellar, que orgulloso me siento de ser vuestro párroco gracias por hacerme sentir  parte vuestra.
GRACIAS:  a los de la Comisión sois geniales jóvenes, contad conmimgo, lo habéis hecho muy bien 
Danzantes: Niños, Jóvenes y  Veteranos... este  año  fue especial por el encuentro de los  veteranos estuvisteis de diez 
a nuestra  Comunidad gracias 





 encuentro de  danzantes  veteranos 2015 

Danzantes  Jóvenes 





 Subida a la  Ermita  


Dia  8 de  Mayo  después de la  romería  a la  Ermita del Castellar  en procesión  



 Vista  de su Exmo. Mons.  Vicente  Jimenes Arzobispo de Zaragoza  junto al Parroco  y  nuestra  Madre la Virgen  
 Momento importante  con muchos  recuerdos  encontrados  de muchas  familia  esa  noche  fue incomparable para  todos


Día de San Gregorio  de Ostia  9  de  Mayo
  
 Día en que  comenzó  todo encuentro  de Moros  y  Cristianos 
Nuestro  Pastor 




La grandeza de servir


La grandeza de un hombre, no se mide por lo que en su ambición sabe ganar, la grandeza de un hombre se mide, por lo que con humildad, sabe dar. Y esa grandeza se vuelve una virtud si ese hombre, a sus semejantes sabe servir.
En esta tierra, años ya, nació un hombre que su grandeza aun se sigue midiendo, y no fue por sus tesoros acumulados, ni por sus conquistas territoriales, ni por sus triunfos bélicos, pues nunca empuñó un arma.


Su conquista más grande fue, trasformar almas, sensibilizar corazones a través de su palabra y su ejemplo de servicio que fue, el dar su vida por nosotros.


Hoy, en mi camino, donde me encuentro con hombres y mujeres que han trasformado su corazón, en aras del servicio a nuestros semejantes, siento la presencia de aquel Gran hombre, como si esta organización fuera una sucursal de su gran ejemplo, donde se aprende a ganar un lugar sin soberbia, donde se aprende a dar con humildad, sin esperar nada a cambio, donde se aprende a servir a una parte de la humanidad, pues somos parte de ella, donde las cosas, las intenciones y los hechos, se hacen con amor, pues recordamos "amaos los unos a los otros".


Cuando estas palabras se convierten en acciones reales, todo aquel ser humano que las ponga en práctica será un virtuoso.


Amigos este es mi sentir, es mi forma de ver, mi manera de  ajustar mi cuerpo, mi alma y mi corazón, al espacio que me corresponde en este mundo y con toda humildad le digo a ese gran hombre, esté donde esté:
Jesucristo amigo mío decirte quiero, que no me gusta oír ni seguir un consejo.
me gusta ir en pos de tu ejemplo, así, conforme pasa el tiempo, me encuentro.

jueves, 30 de abril de 2015

VIRGEN DEL CASTELLAR

Virgen del Castellar y San Gregorio de Ostia en Torres de Berrellén


En estos días mi parroquia celebra las fiestas mas grandes, dedicada a la Virgen del Castellar.
Que emoción mas grande se siente al saber que muchas familias se reúnen con esta pequeña gran escusa, no se si son creyentes o no creyentes, pero de doy fe que lo hacen por  devoción a nuestra Madre. 
Que la dicha de sabernos su hijos nos llene de Bendiciones y sobre todo, de Paz y Misericordia en nuestras vidas.
Compartamos la alegria de sabernos hijos suyos y que reine el amor en medio de nuestro pueblo
FELICES FIESTAS

Gloria a Ti del Castellar Reina
Ya te aclama tu invicta Región,
salve, augusta, protectora y Madre,
salve, salve, sin par Corazón.
Ya te aclaman, oh madre, en tu solio
circundado de regio esplendor.
Y entusiastas tus hijos de Torres
cantan himnos de gloria en tu honor

Virgen Santísima del Castellar, patrona de esta villa de Torres de Berrellén; nosotros, aunque indignos de presentarnos ante Vos por nuestras ingratitudes e infidelidades con las que hasta ahora hemos correspondido a vuestro Divino Hijo, nos acercamos a vuestros pies alentados por vuestro Corazón maternal, que jamás dejáis sin consuelo a los que acuden a Vos, y por la misma necesidad en que nos hallamos de que nos socorráis con vuestra intercesión que imploramos por medio de esta Novena, la cual os ofrecemos principalmente para alcanzar de vuestro Hijo la gracia de la reconciliación, enmienda de nuestra vida, practicando la virtud, y para que os dignéis concedernos el favor que os pedimos, si nos conviene, a cuya prueba de amor vuestro correspondamos nosotros aumentando nuestra devoción y sirviendoos siempre. Amén
Ora pro nobis Sancta Dei Genitrix.
Ut digni efficiamur promissionibus Christi.
OREMUS.- Concede nos, famulos tuos, quaesumus Domine Deus, perpetua mentis et corporis sanitate gaudere; et goloriosa Beatae mariae semper Virginis intercessione a praesenti liberare tristitia et aeterna perfrui laetitia. Per Christum Dominum nostrum. Amén


SAN  GREGORIO DE OSTIA   RUEGA POR NOSOTROS 





jueves, 23 de abril de 2015

REFLEXIONES DE UNA MADRE (Anónimo)

Ser madre es sacrificado,
pero se gana más de lo que se pierde.
 

De una madre para su hija que también quiere ser madre

Estábamos sentándonos a comer cuando mi hija casualmente menciona que ella y su esposo están pensando en “empezar una familia”.
“Estamos haciendo una encuesta" –dice ella, en broma– “¿Crees que debería tener un bebé?”
“Cambiará tu vida” digo, cuidadosamente manteniendo mi tono neutral. “Yo sé” dice, “no más fiestas los fines de semana, no más vacaciones espontáneas...”
 
Pero eso no es en absoluto lo que yo quise decir. Miro a mi hija, intentando decidir qué decirle. Quiero que sepa lo que ella nunca podrá aprender en las clases de parto. Quiero decirle que las heridas físicas por dar a luz un niño sanarán, pero que el volverse madre la dejará con una herida emocional tan profunda por la cual ella será vulnerable para siempre.
Pienso en advertirle que ella nunca leerá de nuevo un periódico sin preguntarse “¿Y si eso le hubiera pasado a mi niño?” Que cada accidente de aviación, cada incendio en una casa la obsesionará. Que cuando vea fotos de niños hambrientos, se preguntará si algo podría ser peor que vivir la muerte de su niño.
Yo la miro cuidadosamente, sus uñas finamente pintadas y el traje elegante y pienso que no importa cuán sofisticada ella sea, el convertirse en madre la reducirá al nivel primitivo de una osa que protege su cachorro.
Que una llamada urgente de “¡Mamá!” 

le hará dejar caer un soufflé o su mejor cristal sin vacilar por un momento.
 
Siento que debo advertirla que no importa cuántos años ella haya invertido en su carrera, ésta se descarrilará profesionalmente a causa de su maternidad. Ella podrá hacer los arreglos para dejar al niño en casa al cuidado de una niñera, pero un día irá en camino de una reunión de negocios importante y recordará el dulce olor de su bebé, y tendrá que usar cada gramo de su disciplina para no correr a casa, sólo para asegurarse que su bebé está bien.
Yo quiero que mi hija sepa que las decisiones cotidianas ya no serán rutina. Que el deseo de un niño de cinco años de ir al baño de hombres y no al de mujeres en McDonald’s se volverá un dilema mayor. Que justo allí, en medio del ruido de bandejas y niños gritando, los problemas de independencia e identidad de sexo serán sopesados contra la perspectiva de que haya un abusador de niños acechando en ese baño.
No importa cuán decisiva pueda ser ella en su trabajo, se criticará a sí misma constantemente en su papel de madre. Mirando a mi hija tan atractiva, quiero asegurarle que en el futuro ella perderá los kilos de más del embarazo, pero nunca se sentirá igual sobre ella misma. Que su vida, ahora tan importante, será de menos valor para ella una vez que tenga un niño.
Que por los hijos ella tendrá que renunciar a la vida que ahora tiene, pero que también empezará a desear tener más años, no para lograr sus propios sueños, sino para ver a sus hijos lograr los suyos. Yo quiero que ella sepa que una cicatriz de cesárea o las estrías se convertirán en insignias de honor. La relación de mi hija con su marido cambiará, pero no de la manera que ella piensa. Deseo que ella pudiera entender cuánto más uno puede amar a un hombre que tiene cuidado para empolvar a su bebé o que nunca duda para jugar con su niño. Yo pienso que ella debería saber que se sentirá de nuevo completamente enamorada de él por razones que ahora encontraría muy poco románticas.
Yo deseo que mi hija pudiera darse cuenta del lazo que ella sentirá con mujeres a lo largo de historia que han intentado detener guerras, discriminación y borrachos al volante. Espero que ella entienda por qué yo puedo pensar racionalmente sobre la mayoría de los problemas, pero ponerme como loca cuando discuto sobre la amenaza que supone una guerra nuclear en el futuro de mis hijos.
Yo quiero describir a mi hija la euforia de ver a su niño cuando aprenda a montar una bicicleta. Quiero capturar para ella las carcajadas de un bebé que está tocando la piel suave de un perro o un gato por primera vez. Quiero que saboree la dicha que es tan real, que de hecho duele. La mirada interrogativa de mi hija me hace caer en cuenta de las lágrimas que se han formado en mis ojos.
 
“Nunca te arrepentirás de ello” digo finalmente.
Entonces alcanzo por sobre la mesa la mano de mi hija y la aprieto y ofrezco una oración silenciosa por ella, y por mí, y por todas las mujeres que tropezaron en su camino hacia la más maravillosa de todas las profesiones. Este regalo bendito de Dios... el hecho de ser Madre.